text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

Inteligencia emocional: la razón por la que algunas personas sufren el síndrome de burnout y otras no

      
Inteligencia emocional: la razón por la que algunas personas sufren el síndrome de burnout y otras no
Inteligencia emocional: la razón por la que algunas personas sufren el síndrome de burnout y otras no  |  Fuente: Shutterstock
  • Qué es el síndrome de burnout.
  • Síntomas.
  • La inteligencia emocional es la clave.
  • Cómo reducir el estrés.

Estrés y síndrome de quemado -o burnout- no son lo mismo. Efectivamente, el estrés es la puerta que nos lleva hacia el síndrome de burnout. Las consecuencias del estrés constante como: las altas horas de trabajo, las presión y todo aquello que nos termina provocando una crisis emocional nos llevan al burnout.  La clave está en saber cómo manejar nuestra inteligencia emocional.

Al menos así lo asegura en una presentación acerca de cómo la influencia de la inteligencia emocional es clave para lidiar con el síndrome burnout, realizada en el año 2016  en la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, por la directora del área de aprendizaje y cambio organizacional de Huron Consulting Group, Kandi Wiens. Para la presentación evaluaron el nivel de estrés de 35 jefes de servicios médicos de distintos hospitales, para saber cómo lidiaban con el síndrome de quemado.

A pesar de que el 69% de las personas evaluadas asegura que sus niveles de estrés son altísimos, la mayoría no llega a padecer el burnout.

Definiendo el término

El término burnout surge de la industria aeroespacial y significa agotamiento del carburante de un cohete, como resultado de un calentamiento excesivo. Pero también existe un "estar quemado por dentro", relacionado con una afección que padece gran parte de la población mundial. 

Puede definirse como el desgaste profesional que sufren las personas prestadoras de servicios en ámbitos de la sanidad, la enseñanza, u otras actividades que exigen altas demandas sociales.

Síntomas del síndrome de burnout

A continuación, te presentamos una guía de los síntomas más comunes del burnout para que puedas detectarlo y tratarlo lo antes posible, tal como recomiendan los especialistas.

1. Falta de motivación, malhumor, irritabilidad. Por más que estés ejerciendo la profesión que elegiste, te sentís desmotivado, todo te molesta, no tenéss ganas de levantarte de la cama y recurrís al cinismo más a menudo que de costumbre.

2. Desgaste físico, dolores de cabeza, dolores musculares y contracturas. Tu cuerpo no responde como solía hacerlo. Te sentís agotado, padecés migrañas frecuentes, sufrís dolores de espalda y cuello intensos y ya no sentís ganas de ir al gimnasio.

3. Agotamiento e insomnio. Por más que duermas doce horas de corrido, te seguís sintiendo cansado. Intentás todo para poder dormir de noche sin tener éxito. Te encontrás dando vueltas en tu cama toda la madrugada.

4. Falta de eficacia profesional. Sentís que tus niveles de productividad en el trabajo han bajado considerablemente. Por más que quieras ya no podés completar tus tareas diarias.

5. Distanciamiento mental, desconexión emocional. Ya no podés conectarte emocionalmente con tus seres queridos. No sentís ganas de estar con tus amigos, llamar a tu pareja o ir a comer con tu familia. La solo idea de hacerlo te provoca sensación de agotamiento.

6. Palpitaciones, taquicardia, pinchazos en el pecho. A nivel físico, sentís un aumento de la presión arterial que se puede traducir en cualquiera de estos síntomas.

Por qué la inteligencia emocional es la clave contra el burnout

La capacidad de autoanálisis para intentar entender nuestras emociones y el origen de nuestras frustraciones es fundamental para poder llevar adelante un diálogo interno que nos permita  darnos respuestas a nosotros mismos y evitar que nuestros sentimientos nos arrastren y nos lleven a padecer una crisis interna. 

Lo mismo sucede con nuestra capacidad de autocontrol para manejar nuestros impulsos y mantenernos calmados ante situaciones de estrés, o nuestra capacidad para resolver situaciones conflictivas que nos permitan canalizar nuestras emociones hacia la resolución de problemas.

Qué podemos hacer para manejar el estrés

Para lidiar con esta problemática de la mejor manera posible, a continuación te ofrecemos una serie de recomendaciones:

1. Evitar ser la fuente del estrés

Muchos de nosotros, por nuestra manera de ser, creamos más estrés por nuestro exceso de responsabilidad, por querer ser perfeccionistas o por pensar demasiado en cosas que podrían llegar a pasar en el futuro.  

Según testimonios de los jefes médicos evaluados para el informe, el hecho de ser conscientes de que en muchas oportunidades algunos eran demasiado severos con ellos mismos les permitió entablar un diálogo interno para establecer límites a sus emociones.

2. Reconocer tus propias limitaciones

Conocer tus fortalezas y debilidades te permitirá tener más claro cuáles son las batallas internas y cuál es la mejor estrategia para poder lidiar con ellas y evitar que te afecten.

 Según el estudio, los jefes de servicios médicos contaron que el cambio de médico clínico a un rol de liderazgo vino acompañado de mayores niveles de estrés. Aquellos que en esta situación se dieron cuenta que las demandas sobrepasaban sus habilidades buscaron ayuda y consejo de expertos.

3. Respirar de manera profunda cuando sentís que la tensión aumenta

Varios de los entrevistados aseguraron implementar técnicas del Mindfulness  para lidiar con situaciones de estrés y así bajar sus niveles de tensión en situaciones complejas. Según testimonios, poner en práctica técnicas de Mindfulness permite estar más abiertos en la búsqueda de soluciones y no perder el tiempo por estar a la defensiva. 

Puede ser difícil ser conscientes de la respiración en un momento de estrés, pero es importante recordar que poder manejar nuestra atención es un paso clave en el camino al autocontrol.

4. Reconsiderar nuestro punto de vista

En una situación particular puede que veamos un problema como algo a resolver o como una amenaza. La diferencia entre una perspectiva y la otra es que la primera puede ser menos estresante que la segunda. Por lo tanto, tener la capacidad de cambiar nuestra perspectiva y evitar ver como amenaza la situación que se plantea frente a nosotros puede incluso motivarnos a querer resolver el problema en lugar de provocarnos estrés.

5. Ponerse en lugar del otro

Los conflictos son por naturaleza situaciones estresantes. Por eso, para intentar mitigar el estrés que generan, lo mejor es intentar ponerse en el lugar del otro para entender mejor el problema. Esto nos dará una mejor perspectiva y nos abrirá al diálogo en lugar de ponernos en una posición defensiva.

6. Evitar el estancamiento

Si sentís que tu profesión ya no te hace feliz, quizás puedas buscar un cambio en tu vida. No siempre tenemos la opción de dejar nuestros trabajos, pero al menos buscá un hobbie o distracción que te permita relajar tu mente por un momento al día. 

7. Huír de la gente tóxica

La llamada gente tóxica son aquellas personas conflictivas que siempre causan malestar laboral. Tratá de evitar a los compañeros de trabajo que te ocasionen estrés o dificulten tus labores. No asumas responsabilidades de los demás.

Como vimos anteriormente, desarrollar tu inteligencia emocional es clave para evitar el síndrome de burnout y que el estrés tenga consecuencias mayores que repercutan en nuestra salud física, mental y emocional. Desarrollar tu inteligencia emocional no es una tarea que se logra de un día para el otro, así que sé paciente y compasivo contigo.




Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.