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Dormir, esa es la cuestión

      
<p> La evidencia científica sobre las consecuencias de dormir mal es clara: <strong>el sueño es un indicador de salud</strong>. Rendimiento escolar y laboral, accidentes viales, cuestiones de salud, entre otros, están directamente relacionados con la cuestión de cerrar los ojos durante el tiempo adecuado.<br/><br/> En una <a href=https://www.continental.com.ar/noticias/sociedad/dormir-mal-aumenta-el-riesgo-de-accidentes-viales-igual-que-el-alcohol/20111011/nota/1560301.aspx target=_blank>emisión</a> de principios de octubre del programa Magdalena Tempranísimo, emitido por Continental, el doctor Daniel Cardinali, director del Departamento de Docencia e Investigación de la Facultad de Medicina de la <strong><a href=https://www.uca.edu.ar/index.php/home/index/es target=_blank>Universidad Católica Argentina (UCA)</a></strong>, remarcó que “es preocupante la realidad de que dormimos cada vez menos. <strong>Hemos creado un mundo para el cual, fisiológicamente, no estamos preparados</strong>”. <br/><br/> En relación con los accidentes viales, el profesional sostuvo que es “excesiva la jornada de ocho horas para un colectivero de la Capital Federal; <strong>una pareja de choferes de larga distancia no debería estar al frente del volante más de seis horas consecutivas</strong>”.<br/><br/> En lo que respecta a los problemas de salud que acarrea el dormir poco, aparece el probable aumento del riesgo cardíaco. “Dormir menos de lo necesario o a horas inadecuadas, además de ponernos irritables, restarnos capacidad de concentración y aumentar nuestra propensión a los accidentes, podría promover varias de las condiciones que integran el síndrome metabólico, un trastorno vinculado con la ateroesclerosis y que <strong>afecta a entre el 10 y el 25% de la población mundial</strong>”, señala un <a href=https://www.lanacion.com.ar/1360029-dormir-poco-aumentaria-el-riesgo-cardiaco target=_blank>artículo </a>del diario La Nación.<br/><br/> Consultado para la ocasión, el doctor Daniel Cardinali, investigador de las facultades de Medicina de la <strong><a href=https://www.uba.ar/homepage.php target=_blank>Universidad de Buenos Aires (UBA)</a></strong> y de la UCA, señala: “Estas casi dos horas del tiempo dedicado a dormir que hemos perdido en 40 años están comenzando a golpear muy fuerte en nuestra salud". Luego, agrega: “No solamente la carencia de sueño aumenta el riesgo de la obesidad, sino que además los excesos en la dieta están perturbando los mecanismos de sincronización de nuestras funciones biológicas. <strong>Se crearía algo así como un círculo vicioso</strong>".<br/><br/> En el mismo orden, otros estudios indican que <strong>el sueño debería incluirse en los chequeos médicos</strong>. “En las consultas ni se pregunta ni se aconseja sobre los hábitos de sueño, un error que debería corregirse”, aparece en un editorial de la revista Archives of Internal Medicine, con información del departamento de Neurología de la Universidad Feinberg, en Chicago, EE.UU.<br/><br/> El <strong><a href=https://dospu.unsl.edu.ar/archivos/sueno_5.htm target=_blank>artículo</a></strong>, extraído del diario El Mundo (España) y publicado en el portal de la Dirección de Obra Social para el personal universitario de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), apunta que “<strong>pasarse la noche dando vueltas en la cama puede agravar ciertas enfermedades mentales, como la depresión, o físicas</strong>. Así, las personas que duermen menos de cinco horas cada noche tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir un infarto de miocardio que las que invierten siete u ocho horas”. <br/><br/> Por otra parte, en cuanto a rendimiento académico, vale traer a presente un informe del 2007 sobre la salud de los estudiantes universitarios en EE.UU, desarrollado con 24.000 estudiantes de 14 centros de enseñanza de Minnesota.<br/><br/> El estudio demuestra claramente que <strong>cuantas más noches los estudiantes duermen las horas que deben, mejor es el promedio de todas las notas del día obtenidas</strong>. Hay una relación directa entre ambos parámetros.<br/><br/> En el transcurso del mismo año, en la Argentina se realizó una investigación con un cuestionario especialmente ideado para adolescentes el que luego fue analizado por científicos de varias disciplinas y de distintas instituciones, el cual avala lo ya investigado: <strong>la mitad de los chicos duerme poco y eso perjudica su rendimiento escolar</strong>, según informó en su oportunidad el diario Clarín. </p><p><br/> Al dormir 7 en vez de las 9 horas necesarias, los chicos que se levantan temprano para ir a la escuela interrumpen fases del sueño, afectan el fortalecimiento del sistema inmunológico, los procesos hormonales o al trabajo de la memoria, señalaba el <a href=https://old.clarin.com/diario/2007/08/26/sociedad/s-04001.htm target=_blank>informe</a>. <br/><br/> Entre algunas de las recomendaciones para un buen dormir, se encuentran <strong>no comer demasiado de noche, no dejar el teléfono celular prendido al lado de la cama y, cuando se pueda, dormir la siesta</strong>. Es que, en definitiva, el sueño es un indicador de salud y dormir lo suficiente y tener un descanso de calidad tiene que ser considerado como un componente esencial del estilo de vida saludable como la nutrición o el ejercicio. </p>

La evidencia científica sobre las consecuencias de dormir mal es clara: el sueño es un indicador de salud. Rendimiento escolar y laboral, accidentes viales, cuestiones de salud, entre otros, están directamente relacionados con la cuestión de cerrar los ojos durante el tiempo adecuado.

En una emisión de principios de octubre del programa Magdalena Tempranísimo, emitido por Continental, el doctor Daniel Cardinali, director del Departamento de Docencia e Investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica Argentina (UCA), remarcó que “es preocupante la realidad de que dormimos cada vez menos. Hemos creado un mundo para el cual, fisiológicamente, no estamos preparados”.

En relación con los accidentes viales, el profesional sostuvo que es “excesiva la jornada de ocho horas para un colectivero de la Capital Federal; una pareja de choferes de larga distancia no debería estar al frente del volante más de seis horas consecutivas”.

En lo que respecta a los problemas de salud que acarrea el dormir poco, aparece el probable aumento del riesgo cardíaco. “Dormir menos de lo necesario o a horas inadecuadas, además de ponernos irritables, restarnos capacidad de concentración y aumentar nuestra propensión a los accidentes, podría promover varias de las condiciones que integran el síndrome metabólico, un trastorno vinculado con la ateroesclerosis y que afecta a entre el 10 y el 25% de la población mundial”, señala un artículo del diario La Nación.

Consultado para la ocasión, el doctor Daniel Cardinali, investigador de las facultades de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la UCA, señala: “Estas casi dos horas del tiempo dedicado a dormir que hemos perdido en 40 años están comenzando a golpear muy fuerte en nuestra salud". Luego, agrega: “No solamente la carencia de sueño aumenta el riesgo de la obesidad, sino que además los excesos en la dieta están perturbando los mecanismos de sincronización de nuestras funciones biológicas. Se crearía algo así como un círculo vicioso".

En el mismo orden, otros estudios indican que el sueño debería incluirse en los chequeos médicos. “En las consultas ni se pregunta ni se aconseja sobre los hábitos de sueño, un error que debería corregirse”, aparece en un editorial de la revista Archives of Internal Medicine, con información del departamento de Neurología de la Universidad Feinberg, en Chicago, EE.UU.

El artículo, extraído del diario El Mundo (España) y publicado en el portal de la Dirección de Obra Social para el personal universitario de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), apunta que “pasarse la noche dando vueltas en la cama puede agravar ciertas enfermedades mentales, como la depresión, o físicas. Así, las personas que duermen menos de cinco horas cada noche tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir un infarto de miocardio que las que invierten siete u ocho horas”.

Por otra parte, en cuanto a rendimiento académico, vale traer a presente un informe del 2007 sobre la salud de los estudiantes universitarios en EE.UU, desarrollado con 24.000 estudiantes de 14 centros de enseñanza de Minnesota.

El estudio demuestra claramente que cuantas más noches los estudiantes duermen las horas que deben, mejor es el promedio de todas las notas del día obtenidas. Hay una relación directa entre ambos parámetros.

En el transcurso del mismo año, en la Argentina se realizó una investigación con un cuestionario especialmente ideado para adolescentes el que luego fue analizado por científicos de varias disciplinas y de distintas instituciones, el cual avala lo ya investigado: la mitad de los chicos duerme poco y eso perjudica su rendimiento escolar, según informó en su oportunidad el diario Clarín.


Al dormir 7 en vez de las 9 horas necesarias, los chicos que se levantan temprano para ir a la escuela interrumpen fases del sueño, afectan el fortalecimiento del sistema inmunológico, los procesos hormonales o al trabajo de la memoria, señalaba el informe.

Entre algunas de las recomendaciones para un buen dormir, se encuentran no comer demasiado de noche, no dejar el teléfono celular prendido al lado de la cama y, cuando se pueda, dormir la siesta. Es que, en definitiva, el sueño es un indicador de salud y dormir lo suficiente y tener un descanso de calidad tiene que ser considerado como un componente esencial del estilo de vida saludable como la nutrición o el ejercicio.


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