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Actualización de la carrera de Abogacía de la UBA

      
Dicen en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires que conocer las normas jurídicas es sólo una parte de la formación de un abogado. Esos conocimientos deben integrarse con otras habilidades, como "escuchar, analizar, interpretar, argumentar, persuadir, formular preguntas y negociar", una sólida formación básica, versatilidad y responsabilidad social. Creen también que en sus aulas hacen falta algunos ajustes para que los egresados respondan fielmente a ese perfil.

Clases expositivas y teóricas, poca enseñanza práctica, baja carga horaria en algunas materias, escasa formación para la investigación, materias obligatorias desactualizadas y nuevos contenidos ausentes en los planes de estudio son algunas de las dificultades detectadas. Hecho el diagnóstico, las autoridades de la facultad abrieron el debate para llevar adelante la "actualización curricular" de la carrera, que hoy estudian unos 29.000 alumnos.

No se trata, aclaran, de agregar algunas materias y sacar otras en el actual plan de estudios, puesto en marcha en 1985 y que, considerado innovador en sus orígenes, sigue manteniendo principios que no se objetan, como el "currículum abierto", que deja al estudiante la libertad de diseñar parte de su formación académica.
"La idea no es cambiar la estructura del programa, sino renovar el modo de enseñanza, rediscutir la pertinencia de las actuales orientaciones, introducir mecanismos no presenciales para incrementar la carga horaria y ampliar los conocimientos básicos", enumeró el secretario académico de la facultad, Gonzalo Alvarez.

Tras aprobar el CBC, los alumnos deben cursar dos ciclos profesionales: uno común, de 14 materias obligatorias, y otro orientado. Este último incluye tres materias obligatorias y una cantidad de puntos por sumar, a través de materias elegidas entre la oferta de distintos departamentos y otras de una orientación -derecho público, privado, empresarial, penal, del trabajo, tributario, notarial y orientación general-. Con los años y los cambios en el ejercicio de la abogacía, los contenidos se fueron actualizando con el agregado de materias optativas.


Renovación

Para poner en marcha el debate, que en mayo de 2003 se traducirá en una propuesta formal, en la facultad se realizó y puso a circular un documento, que contiene una radiografía de los problemas de la enseñanza del Derecho, un perfil de los estudiantes y propuestas de actualización.
Está realizado sobre la base de los resultados del censo 2000 de la UBA, de una encuesta realizada en ese mismo año en la facultad para evaluar la calidad de la enseñanza, y de un análisis comparativo de carreras de Derecho de universidades locales, latinoamericanas y europeas.

Muchas de las innovaciones propuestas no requieren reformar el plan de estudios. Por ejemplo, las relacionadas con las modalidades de enseñanza de los mil docentes de la casa, para quienes se prevé formación en herramientas didácticas. "Hay poca enseñanza práctica, que aparece divorciada de la teoría, y no se integran las técnicas de investigación en las clases", diagnosticó Alvarez. En la encuesta sobre calidad de la enseñanza, el 71% de los alumnos consideró que las clases son siempre "magistrales teóricas", pero sólo el 43,9% de los docentes las calificó así. De hecho, el 58% de los profesores afirmó que la combinación de modalidades teóricas y prácticas es el método más utilizado en el aula, opinión que compartió sólo el 28% de los alumnos.

"La formación práctica no significa aprender las técnicas del ejercicio de la profesión, sino que se refiere a una manera particular de enseñar los contenidos", dijo el decano de la Facultad, Atilio Alterini. Por ejemplo, mediante la inclusión de simulaciones de casos, análisis y discusión de fallos jurídicos, talleres de jurisprudencia y clínicas.

"Hay que fortalecer la formación básica y general de los abogados en disciplinas no jurídicas, como ciencias políticas y sociología", afirmó Alvarez. La idea es que los estudiantes puedan cursar materias en otras facultades de la UBA -dentro de un menú de asignaturas pautadas-, que se les reconozcan automáticamente.

La adecuación de las materias obligatorias, la revisión de correlatividades, la pertinencia de las actuales orientaciones y la necesidad de sumar nuevas serán parte de las discusiones. Según el informe, hay una escasa presencia de cursos referidos a temas actuales, como el derecho de la salud, de los consumidores, urbanístico, penal internacional, del medio ambiente, informática jurídica, regulación de los mercados financieros, negociación y argumentación jurídica.

Dentro de los contenidos, además, la intención es incorporar la exigencia de un idioma extranjero.
También se quieren sumar las nuevas tecnologías, en la forma de aulas virtuales, conferencias y tutorías on line, que servirían para aumentar la carga horaria de algunas materias y, al mismo tiempo, intensificar el contacto de los estudiantes con los profesores titulares, una demanda de los alumnos. Esto supondría una inversión en la facultad: aunque el 82,25% de los estudiantes tiene acceso a Internet, sólo el 35,2% afirma poder utilizar la Red en la institución.

Las autoridades aspiran también a que los estudiantes tengan asesoramiento para poder elegir las materias de sus últimos años con criterio profesional, ya que, actualmente, el 63,3% lo hace "por el horario".
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