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Entrevista

"El trabajo informal oculta la relación laboral desactivando la protección jurídica del trabajador", aseguró especialista

      

Eduardo Paladín

Egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, donde es Profesor de Historia Latinoamericana y Económica. Director General de Educación en el Municipio de Quilmes y asesor en la Secretaria de Relaciones Internacionales de la Unión Obrera Metalúrgica. Además, coordinó; diversos eventos y presentaciones en la lucha contra el trabajo precario en jóvenes y para consolidar políticas de género.

1- ¿Qué es el trabajo informal y cuáles son las diferencias con el formal?

Entiendo que el trabajo informal se refiere a todo trabajo que no está bajo las normas laborales del Estado (formalidad), que puede no cumplir con las normativas establecidas, y que carece de un contrato laboral entre empleado y empleador. Los trabajadores dentro de la informalidad tienen: empleos de mala calidad, salarios bajos, largas jornadas de trabajo, falta de acceso a oportunidades de capacitación y dificultades para acceder tanto al sistema judicial como al sistema de protección social.

Te invitamos a conocer el especial de Trabajo Informal en Argentina

 

Por eso, para definir la “informalidad” de un empleo, bastaría con ver si cumple o no con la legislación nacional laboral de su país (aunque esto no termine de definir cuestiones que hacen a un “trabajo decente”, concepto surgido desde la OIT).

En Argentina por ejemplo, las y los trabajadoras/res en casas de familia para tareas generales dejaron la informalidad desde el momento en que el Estado Nacional decidió generar la normativa legal para que tuvieran que estar formalmente registrados con sus correspondientes aportes (seguro de salud, jubilación, seguro de riesgo en el trabajo, etc.).

La misma situación se está registrando en los trabajadores rurales que muestran también una situación alta de informalidad, que en muchos casos raya con la esclavitud y la explotación infantil. Estas prácticas, históricamente aceptadas, están siendo hoy combatidas por una nueva legislación que las prohíbe.

 

2-¿Cuál es el porcentaje de trabajo informal de los jóvenes de Argentina?

Los datos pueden variar según la fuente que se tome. Al considerar los avances realizados en el tema laboral, desde el 2003 a la fecha, debemos confiar en los porcentajes oficiales brindados por el Ministerio de Trabajo de la Argentina, que fueron avalados por distintos organismos internacionales. Los valores que arrojan son los siguientes: la Oficina de la OIT en Argentina, 44%; el Ministerio de Trabajo, 42,7%, y el Panorama Laboral de la OIT el 46,8%.

En los jóvenes se registra un mayor grado tanto de desempleo como de informalidad. Por un lado la desocupación en los jóvenes entre los 18 y 24 años de Argentina es de aproximadamente 18,2% según datos oficiales. Por otro lado, en una franja de edad que va de los 18 a los 35 años, la informalidad es cercana al 40%, y en el total registra un 33, 6%.

 

3-¿Qué opciones tiene un joven que trabaja en la informalidad?

Las opciones son varias y dependen de un sinfín de circunstancias. En muchos casos está la necesidad imperiosa de trabajar y las empresas abusan de ello, evitando que sus trabajadores se registren. Ante la presión creciente que se ejerce desde los organismos de control dependientes del Ministerio de Trabajo se logró ir reduciendo significativamente los niveles de informalidad y no solo en los jóvenes.

También pueden recurrir a su sindicato, pero la posibilidad de solucionar el problema está en relación directa con las condiciones del mercado de trabajo. En él se ha constituido la informalidad estructuralmente en una forma de competencia dentro del actual patrón de acumulación.

 

4.¿Cuáles son las consecuencias a corto y largo plazo del trabajo informal?

En primer lugar el trabajo informal oculta la relación laboral, y a partir de allí se desactiva la protección jurídica del trabajador, la cual está establecida en la legislación laboral. Nuevamente aquí la presencia del Estado es fundamental para combatir la informalidad y sus negativas consecuencias sociales.

En el corto plazo las trabajadoras/res no registrados dejan de percibir los beneficios establecidos por la Ley de Contrato de Trabajo. Fundamentalmente no pueden hacer valer sus derechos, tales como estabilidad laboral, seguros por accidente, obra social para atención médica, vacaciones pagas, días pagos por enfermedad, indemnización por despido, aportes jubilatorios, asignaciones familiares por hijo, una jornada laboral de ocho horas.

En el mediano y largo plazo la informalidad laboral debilita el entramado social y la justa distribución de la riqueza. Los sindicatos pierden capacidad de representación y la fuerza para la defensa de los trabajadores, mientras los empleadores que si registran a sus trabajadores tendrán una carga mayor para sostener la seguridad social, por aquellos empleadores que no pagan sus aportes correspondientes.

 

5. Datos del más reciente informe de la OIT aseguran que el 50% de los jóvenes asalariados informales en Argentina persistió en la informalidad de 2012 a 2013. ¿Por qué crees que es tan difícil que los jóvenes asalariados consigan transitar desde la informalidad a la formalidad?

Es una respuesta compleja por la variedad de situaciones sociales y personales que la explican, donde los sindicatos tendrían un importante rol para contrarrestarlas. En lo que se refiere al rol del Estado, en Argentina se avanzó mucho con leyes que combaten la informalidad. Sin embargo es un proceso lento donde en muchos casos se privilegia la conservación de los puestos de trabajo por sobre la formalidad de contratación.

Una de las explicaciones, desde lo personal, tiene que ver con una “cultura” que se arrastra de los años del neo liberalismo, donde la mal llamada “flexibilidad laboral” era considerada la manera más apta tanto para conseguir empleo, como para responder a la dinámica de cumplir con las leyes del mercado. A esta cuestión se debería sumar el contexto de crisis mundial. En los años 2012 y 2013 comenzaron a agotarse las condiciones que habían permitido tasas de crecimiento muy altas y con importantes demandas de trabajo. Desde el 2008 se desató una crisis en el mundo financiero que se trasladó luego a la economía real y el capital recurrió a la informalidad como forma de abaratar sus costos laborales.

Por último los jóvenes han tomado distancia de los sindicatos y no buscan allí la defensa de sus derechos, con lo cual quedan más expuestos a las arbitrariedades de las empresas.

 

6. Los jóvenes como patrones o empleadores representan una mínima proporción de los ocupados en el tramo etario de los jóvenes, un 8% aproximadamente es el porcentaje en Argentina. ¿Cómo crees que esta situación puede revertirse?

Estos porcentajes se están revirtiendo con políticas de Estado. Desde el Ministerio de Industria se generan programas de capacitación para jóvenes emprendedores y se asignan fondos en créditos para toda una nueva generación de jóvenes emprendedores.

No es menor en la formación de los nuevos emprendedores, la aceptación y valoración, social y sindical que de los jóvenes emprendedores se hace. Estos jóvenes son generacionalmente producto de un profundo “cambio de época” queriendo significar con esto la radicalidad en la transformación del paradigma vigente hasta hace pocos años.

En este proceso es fundamental el sostenimiento en el tiempo con planes de financiamiento a tasas muy bajas y permanente asistencia de programas de Estado, tanto en capacitación y asistencia técnica como así también la generación de espacios apropiados para la mutua colaboración e intercambio de iniciativas e ideas innovadoras. Al día de hoy ya existen distintas agrupaciones de jóvenes empresarios nucleados según las regiones productivas del país.

Es claro que todo esto es parte de una nueva política industrial y de jóvenes que deberán desaprender viejas prácticas especulativas contrarias a la producción y al trabajo. De alguna manera podríamos decir que los jóvenes que quieren dedicarse hoy a emprendimientos productivos y comerciales encontraran un fuerte respaldo desde el Estado. Estos nuevos empresarios jóvenes deben vencer por un lado viejos prejuicios que hacían del empresario un personaje negativo de la economía.



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