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Entrevista

"El incremento de mujeres en la esfera política no fue acompañado por una reducción significativa de la violencia hacia las mujeres", opinó Michel Hermans

      

Michel Hermans

Director de Estudios del One – Year Full Time MBA, del IAE Business School. Ha realizado investigaciones sobre el rol de la mujer en la empresa. 

• De acuerdo con datos de la ONU, Latinoamérica es la región con más mujeres en el poder (1 parlamentaria por cada 4 hombres), ¿podríamos considerar que Latinoamérica está a la vanguardia en el tema de paridad entre hombres y mujeres en la esfera política?


Creo que hay que tener mucho cuidado para no llegar demasiado rápido a conclusiones a partir de los números cuando tenemos poca información detrás de los mismos. Me pregunto si con uno de cada cuatro ya habría que ponerse contentos. Si el objetivo fuera la paridad numérica, todavía falta mucho.


Me parece más importante prestar atención a la agenda política, a los intereses representados. Es ingenuo pensar que por ser mujer una política automáticamente va a defender los intereses de las mujeres. El incremento significativo de mujeres en la esfera política no fue acompañado por una reducción significativa de, por ejemplo, la violencia hacia las mujeres. Más que obsesionarse con la paridad numérica, buscaría diversidad en los puntos de vista, solidez en las propuestas y consideración genuina del bien común y el largo plazo. Son desafíos para todos los políticos, sean hombres o mujeres.

 
• ¿Considera que han habido cambios significativos desde que las mujeres llegaron al poder en nuestra región y en el mundo? ¿Cuáles?

No atribuiría cambios en la sociedad a una sola variable como puede ser el número de mujeres en posiciones de toma de decisión. La tecnología, la valoración del individuo, la complejidad de las relaciones sociales y la velocidad de cambios en las organizaciones y la sociedad -por mencionar algunos factores relevantes- generan espacios en los que se necesitan modelos alternativos de interacción entre las personas. Seguirá habiendo contextos en que el tradicional modelo jerárquico tendrá vigencia. Sin embargo, vemos cada vez más la necesidad de reemplazar la imposición por colaboración, las ordenes por comunicación bidireccional, y la lealtad ciega por la confianza. En estos ambientes hay más lugar para ser genuino. No hace falta entrar en el molde preestablecido por la generación anterior que consistía en casi 100% de hombres.

 
• ¿Cuáles cree que han sido las condiciones clave para que las mujeres puedan contender por un puesto político en Latinoamérica y en el mundo?

En varios países se ha implementado el sistema de cupos que establece que determinado porcentaje de los puestos tiene que ser ocupado por mujeres. Creo que este tipo de discriminación positiva sirve para dar una señal pero que es contraproductiva en el largo plazo. La aparición de modelos de rol parece ser más importante. Al haber mujeres a quienes les importa lo suficiente su país, su ciudad o su grupo de afinidad como para asumir el desafío de buscar una posición en que los representa, más mujeres que antes se autoexcluían pueden ver que es posible; aunque no fácil.

 
• ¿Cómo percibe la sociedad a las mujeres como líderes?

Los estudios indican que no existe una opinión unánime, aunque en promedio la sociedad latinoamericana tiende a ser más tradicionalista en la definición de los roles de hombres y mujeres. Sin embargo, en un estudio que realizamos con colegas de toda América Latina encontramos que los participantes suprimían sus prejuicios ante necesidades situacionales. En nuestro caso, en las organizaciones que estaban más integradas con el mundo de los negocios internacionales, hasta las personas que reconocían tener fuertes prejuicios tradicionalistas apoyaban el avance de carrera de mujeres ejecutivas. Resultados como los de nuestro estudio sugieren que en vez de generalizar, es más prudente tratar de entender como la persona -sea hombre o mujer- se vincula con el contexto particular y los desafíos por delante.

 
• ¿Cree que será posible lograr una paridad absoluta entre hombres y mujeres no sólo en la esfera política, sino en la académica, científica, empresarial, etc? ¿Qué hace falta para lograrlo?

Nuevamente, creo que la cuestión numérica es engañosa. Me parece mucho más importante que una persona que tenga las capacidades y la vocación para desempeñarse en una posición de responsabilidad y visibilidad pueda hacerse su camino sin encontrar obstáculos basados en prejuicios. Si una egresada de la secundaria sueña con y tiene las capacidades para ser geóloga, que siga esta pasión, aun sabiendo que es un ambiente con muchos hombres. Si una mujer elije una carrera directiva y logra cierta posición, no veo por qué tendría que aceptar que le paguen menos que a un hombre. De la misma manera, si una mujer tiene la posibilidad y elije dedicarse a ser madre a tiempo completo, que lo haga sin tener que disculparse ante el mandato emancipatorio malentendido. Como padre de una mujer y de un varón, me gustaría que ambos puedan tomar sus propias decisiones, sin tener que lidiar con los prejuicios de los demás o rigideces numéricas.

• ¿A quiénes podríamos considerar como figuras clave de liderazgo femenino en la actualidad?

El ejercicio del liderazgo se basa cada vez más en la confianza y la capacidad de influenciar, y menos en ocupar una posición o imponer un punto de vista. En este sentido, la identificación de figuras clave o ejemplos de liderazgo femenino es algo muy personal que -además- requiere de un conocimiento de la persona y las circunstancias que encara.

 

 



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