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Analizan cómo funciona la estética cotidiana

      

La casa, el espacio donde se habita, que protege no sólo del exterior, sino que ofrece cobijo a la intimidad y a la convivencia emocional, es ordenado de cierta manera, tanto distribuyendo una serie de objetos básicos como incluyendo lo que se denomina decoración. "Siempre hay un programa estético. Esto ocurre más allá de que lo quieran o expliciten los propios actores. Las estéticas en la vida cotidiana se dan de hecho, se ejecutan", asegura Marita Soto Magariños, docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que dirige proyectos de investigación centrados en la descripción y el análisis de las estéticas de la vida cotidiana. Ahora bien, ¿es posible definir ciertos patrones a la hora de ordenar el escenario hogareño? 

"Existe aquello que llamamos sintaxis estable, de la que ya hablaba Roland Barthes en los 60, es decir, una combinatoria de elementos en los espacios de la vida cotidiana que perdura. La organización general del mobiliario, la combinatoria de elementos presentes en una mesa servida son organizaciones que se manifiestan en la extensa duración. Si recordamos las obras de arte que nos muestran escenas de la comida, vemos que hay una sintaxis que permanece en el tiempo, sea un banquete, una boda, una mesa campesina o una comida política", señala la especialista de la UBA.

Quizás, entonces, no pueda hablarse de patrones, aunque sí de ciertas operaciones básicas que se repiten en la mayoría de los hogares, al margen de su nivel social, económico o cultural. "Son acciones como separar, iluminar, colocar, ordenar, jerarquizar, aislar, acumular, sustituir, llenar, vaciar, hacer discreto o continuo, enfatizar, atenuar. En un segundo nivel se encontrarían estilizar, abstraer, texturar y otras de un tercero, como modernizar, tradicionalizar, sofisticar, simplificar, funcionalizar, entre otras", asegura Soto Magariños.

Lo interesante de estas acciones se centra en que, aunque sean las mismas, sus resultados son diferentes.  Por ejemplo, una de las operaciones más elementales constituye la de separar, que ofrece distintas expresiones. "Se separa de manera virtual, con la luz, y también con una precaria cuerda".

Desde el punto de vista del diseño de interiores, la decoración del hogar constituye un proceso organizado en el que nada es librado al azar. "El diseñador y el usuario establecen una serie de directrices que son diferentes en cada caso particular. Las modas o tendencias pueden tomarse como cierto patrón, pero lo importante en el proceso de diseño es hacer notar el peso de las variables que el usuario considera importante, por ejemplo, las diferentes geografías físicas y sociales", indica el arquitecto Sergio Feltrup, director de la Licenciatura en Diseño de Interiores, de la Universidad de Belgrano (UB).

Diseño industrial: el arte en casa

En la actualidad, la importancia de las prácticas estéticas del hogar ha aumentado debido a las tendencias creadas a partir del diseño. "El diseño industrial contemporáneo ha nutrido al diseño de interiores de gran cantidad y variedad de objetos que se han incorporado a lo cotidiano. Sin olvidar el componente plástico de esos. Los objetos pueden ser viejos en su función, pero absolutamente nuevos en su diseño", asegura Feltrup.

Sin embargo, el denominado "diseño alternativo", ha generado el mismo proceso de masificación al que se oponía en un principio. Daniel Wolf, coordinador de la Licenciatura de Diseño Industrial de la Universidad de Palermo (UP), sostiene que "en contraste con las disciplinas de diseño que se han mostrado más dinámicas en los últimos años, la decoración aparenta haberse estancado en un modelo estético único. En el diseño podríamos hablar de estéticas dominantes y periféricas. Los medios legitiman el discurso estético dominante difundiendo sus propios modelos y censurando a otros. Publicidades, tapas de revista, vidrieras de locales de moda, bares y restaurantes establecen los parámetros de estilo que definen cierta pertenencia. El diseño, desde sus inicios, aparece como una reacción al discurso dominante y, como en otras tantas cosas, no es bueno olvidar las raíces".

De ahí, entonces, la importancia del diseño industrial porque reemplaza, en el campo de la estética y en un nivel amplio de la sociedad, a la función del arte dentro de la decoración de interiores. Es decir, con el diseño industrial se satisface la utilidad de los objetos y se conjuga un valor estético apreciable.

Según el arquitecto Feltrup de la UB, "la preocupación por la estética de la casa ha ido en aumento en los últimos tiempos. Y el diseño industrial contemporáneo no es ajeno a esta situación".

En este escenario, se ha generado un proceso por el cual ciertos objetos que fueron pensados como meramente funcionales se han convertido en objetos estéticos y viceversa. "Las modas vintage, retro, así como la tendencia a revisitar estilos del pasado (en vestimenta, en objetos, en mobiliarios) dan muestra de la apropiación de ciertos objetos que antes eran funcionales y que se los trae a un espacio nuevo como pequeñas muestras de una época o de un estilo sin que se tenga en cuenta su funcionalidad inicial", apunta Soto Magariños.

En cuanto a la operación inversa, es decir, que objetos estéticos se hayan convertido en funcionales, la investigadora de la UBA señala que "hay un lugar privilegiado y nuevo en el trabajo con la iluminación que ofrece una diversidad importante en términos del diseño y sus posibilidades permiten mayores juegos en la ambientación cotidiana".

De todas maneras, hoy es posible encontrar en cualquier hogar una convivencia entre obras de arte, objetos decorativos, objetos de diseño que, además, son funcionales y, por qué no, objetos estrictamente utilitarios transformados en decorativos.


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