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Formas para entender e identificar mejor tus emociones

      
Fuente: Shutterstock

Saber lidiar con las emociones es una habilidad propia de los líderes. Las personas que tienen desarrollada su inteligencia emocional, es decir, su capacidad para sentir, comprender, controlar, modificar y expresas emociones, son altamente demandadas en el mercado laboral por su equilibrio y contribuir al buen clima laboral, un aspecto clave en la productividad de cualquier entorno.

Según un artículo publicado en Harvard Business Review, los psicólogos consideran que un buen primer paso en nuestro objetivo de aprender a lidiar con nuestras emociones es ponerles nombre, ya que esto nos permite tomar conciencia de la emoción y gestionarla desde nuestro lado racional.

Sin embargo, este ejercicio no es para nada sencillo, dado que muchos de nosotros crecimos creyendo que las emociones fuertes deberían ser reprimidas y nunca aprendimos cómo expresarlas -sobre todo las fuertes- de manera precisa.

 

Pongamos como ejemplo dos situaciones:

Ejemplo 1:

Ana está en una reunión con Pedro en la cual él ha estado todo el tiempo diciendo cosas que hacen que Ana sienta que está a punto de explotar. Además de interrumpirla cada vez que toma la palabra, Pedro recuerda -nuevamente- a todos los presentes aquel proyecto que falló y en el cual ella trabajó. Esto hace que Ana se sienta muy enojada.

 

Ejemplo 2:

Carlos llega a casa luego de un largo y duro día de trabajo. Al llegar a casa cuelga su saco al tiempo que suspira. Su esposa le pregunta si sucede algo. “Solo estoy estresado”, responde, mientras abre su computadora para terminar un informe.

 

Tanto el enojo como el estrés son dos emociones que frecuentemente vemos en un ambiente laboral, aunque generalmente son la capa superficial de emociones más profundas que deberíamos poder describir de manera más precisa para poder desarrollar una mayor agilidad en cuanto al reconocimiento y análisis de nuestras emociones que nos permita interactuar mejor con ellas. 

En el caso de Ana, es real que está enojada, pero probablemente también esté triste porque su proyecto falló. Seguramente también se sienta ansiosa y preocupada porque no sabe cómo repercutirá su falla en su trabajo y en su carrera. El enojo que provocó la constante interrupción de Pedro, sumado a las interrogantes que se plantea acerca de por qué el proyecto falló y qué pasará con ella derivaron en el sentimiento de enojo, pero también de otros sentimientos que se suman y que debería Ana poder identificar y nombrar.

En el caso de Carlos quizás el estrés no sea solamente por el trabajo sino porque no está totalmente seguro de estar haciendo lo que más le gusta. Seguramente está estresado y hace tiempo que no se divierte como antes. La pregunta es por qué está sucediendo eso.

Estas preguntas que se hacen tanto Carlos como Ana abren la puerta a múltiples interrogantes que al igual que ellos, muchos de nosotros nos hacemos de forma interior. Es por eso que necesitamos ampliar nuestro vocabulario y desarrollar la capacidad para reconocer y nombrar correctamente las emociones y lo que estamos sintiendo. Sobre todo porque las medidas para intentar superar el sentimiento de enojo no serán las mismas que tomaremos para tratar nuestro sentimiento de ansiedad o frustración.

 

Para poder identificar de forma más precisa tus emociones y desarrollar tu inteligencia emocional, a continuación explicamos algunas formas de lograrlo:

 

Ampliar tu vocabulario emocional

Procurá ponerle nombre a las emociones de manera que puedas describir cómo te sentís en un momento específico. Aquí podrás ver un listado de emociones que te permitirá indagar de forma más profunda e identificar las emociones menos obvias.

Aquí una lista con algunos ejemplos de emociones comunes:

 

Tené en cuenta la intensidad de las emociones

Una vez que logras identificar las emociones, intentá calificarla en una escala del 1 al 10 para saber el peso que esa emoción tiene y si ese intento de calificarla te lleva a tener que describirla con nombre.

 

Escribí cómo te sentís

Las personas que expresan a través de la escritura episodios con una fuerte carga emocional experimentan una sensación de bienestar al hacerlo. Así lo asegura e psicólogo americano James Pennebaker, quien escribió libros sobre el tema, como es el caso de "Escritura Expresiva: Palabras que Curan" (Expressive Writing: Words That Heal).

Según publica Harvard Business Review en un artículo de Susan David, experimentos realizados en personas que escriben sus emociones demostraron que a través del tiempo, estas personas logran darse cuenta el significado de muchas de sus emociones al utilizar frases como "aprendí que", "la razón por la que", "ahora me doy cuenta que", o "ahora entiendo por qué". Poner por escrito lo que pasaba internamente les ayudo a ver en perspectiva y entender de forma más clara las razones que derivaron en esos sentimientos.

Es un ejercicio que cualquiera puede poner en práctica. No importa que quede bien redactado. Lo importante es el acto de plasmarlo por escrito, ya sea en papel o en la computadora.

 



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