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Debemos estar dispuestos a salir de nuestra zona de confort para crecer profesionalmente

      
Fuente: Shutterstock

Todas las personas en algún momento tuvimos que enfrentar situaciones que nos resultaban aterradoras personalmente, pero que a la vez significaban un reto y una oportunidad para nuestro crecimiento profesional. Ejemplos de estos momentos pueden ser: hablar en público con miedo, ampliar la red de contactos sin querer hablar con personas o participar en reuniones con miedo de decir algo equivocado, entre otros.

 
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Muchas veces, estas actividades son necesarias ya que a través de ellas uno puede crecer en su puesto de trabajo o profesionalmente en su carrera de estudio. Por eso, es importante desarrollar la habilidad y el valor para dar el salto y no perder la oportunidad que se presente.

 

¿Cómo superar nuestro miedo a salir de nuestra zona de confort?

 

En primer lugar, uno debe ser honesto consigo mismo

Cuando rechazaste la oportunidad de hablar en público, ¿era porque realmente te parecía que no era necesario o te dio miedo? Cuando decidiste evitar confrontar con una persona que estaba procediendo de forma equivocada, ¿lo hiciste porque pensaste que no lo haría más o porque te paralizó tener que discutir? Es importante que seas consciente de las excusas que ponés para convencerte. Luego, pensá qué pensarías si alguien te diera los mismos argumentos. ¿Creerías que es una excusa o los tomarías como argumentos válidos? Las respuestas no siempre son claras, pero lo que sí es seguro es que nunca serás capaz de superarte si primero no sos honesto contigo.

 

Evaluá tu comportamiento

Hay quienes luchan constantemente por salir de su zona de confort en el trabajo y en su vida diaria, y es probable que gracias a su esfuerzo logran con mayor facilidad que las tareas que más cuestan resulten menos difíciles. Muchas veces tenemos más libertad de acción de lo que creemos y solo se trata de acomodar la situación para que no nos resulte tan complicado. Por ejemplo, si te cuesta hablar en ambientes ruidosos y para mucho público podés hablar de lo mismo pero a pequeños grupos y en distintos escenarios que te hagan sentir más cómodo. Quizás te lleve más tiempo, pero te resultará más sencillo y el resultado será el mismo.

 

Por último, hay que dar el paso

Con el fin de salir de la zona de confort, aunque sea incómodo, será necesario que pares los mecanismos de defensa y te expongas a situaciones que te cuesta enfrentar. Probablemente pase que lo que temías inicialmente resulte no ser tan malo como pensabas. Empezá por pequeños pasos. Siguiendo con el ejemplo de hablar en público, si te resulta difícil buscá oportunidades para hablar con grupos pequeños. No pienses en no equivocarte, porque no se trata de equivocarse, sino de hacerlo. Equivocarse es algo normal y es la única manera de aprender.

Al final, en situaciones fuera de nuestra zona de confort muchas veces logramos tener muy buen desempeño, por lo tanto hay que darse una oportunidad y probar.

 



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