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Ingresar al Balseiro no es sólo para genios

      

El Instituto Balseiro (IB) fue fundado en 1955 a partir de un proyecto del entonces presidente Juan Domingo  Perón. Desde sus orígenes ha sido un centro de formación de físicos e ingenieros nucleares, en la actualidad, con más de cincuenta años de trayectoria, se ha consolidado como un modelo a seguir en Latinoamérica.

Ubicado en Bariloche, depende de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y la Comisión Nacional de Energía Atómica. En su campus estudian e investigan unos 70 alumnos en carreras de grado y otros 120 estudiantes de posgrado.

En una entrevista que cedió a la Secretaría de Comunicación de la UNCuyo el  vicedirector del Balseiro, Alejandro Fainstein, contó algunas claves del instituto y desmitificó el rótulo de "genios" que se les atribuye a sus estudiantes. Para él, cualquiera con intereses en la física y la tecnología tiene las puertas abiertas.

El mito es falso

Fainstein supone que este mito se ha instaurado dentro de la comunidad universitaria porque en general en nuestro país la imagen del científico es estereotipada, ?como si todos fuéramos personajes especiales como lo fue, por ejemplo, Einstein?, explica. Otra tara que según Fainstein probablemente incomoda a los posibles ingresantes se deba a la existencia de exámenes y límites para poder acceder a un estudio universitario. Algo  poco frecuente en las universidades argentinas. A su vez la idea del exilio para estudiar ya que es algo ?común y extendido en Estados Unidos o Europa? cuando se piensa que ?en Argentina es todavía relativamente resistido?. Finalmente menciona:  "que la historia del IB y su origen en el proyecto secreto de la isla Huemul, la distancia con los grandes centros urbanos, la propia característica "mágica" de Bariloche, le ha dado un cierto toque mítico al IB".

Ser parte del Balseiro

El vicedirector asegura que  "nuestro examen sirve para evaluar conocimientos básicos que un buen estudiante debe haber adquirido en cualquier universidad del país. Y la entrevista sirve para conocer las motivaciones del candidato, y para poder evaluar cómo podrá desempeñarse en un ambiente con las características particulares del IB, donde sobre todo la dedicación mucho más que la genialidad es la condición básica de supervivencia".

Las palabras de Farenstein son ciertas, la mayoría de la gente cree que el Instituto Balseiro está reservado para genios y todos los que ingresan allí sólo respiran ciencia. Sin embargo, el docente describe al perfil de sus estudiantes como "muy variado".

Los distintos perfiles

En lo referente a su futuro laboral o vocacional en el Balseiro hay alumnos interesados continuar carreras académicas y de investigación mientras que otros  buscan crear sus propias empresas o ingresar a otras empresas tecnológicas. A su vez tira por la borda la idea de que allí no se puede hacer más que estudiar. "Hay estudiantes que se dedican casi exclusivamente al estudio, y otros que estudian música, deporte, o disfrutan más de la vida social y nocturna de Bariloche. Hay quienes se encuentran a pleno gusto viviendo en contacto con la naturaleza, y otros que extrañan la vida urbana de las grandes ciudades. Sí creo que todos tienen una gran capacidad de trabajo, y están dispuestos a hacer un esfuerzo para conseguir sus objetivos", explica Farenstein.

El día a día

La vida del estudiante es similar a la de otros centros universitarios. Los estudiantes pueden alojarse en habitaciones en el "campus" del IB, o utilizar la beca para alquilarse una casa y junto con otros compañeros/as vivir en los innumerables alojamientos accesibles en Bariloche. Obviamente si son barilochenses, pueden hacer esto o vivir con sus familias. Las clases teóricas o experimentales son todas las mañanas de lunes a viernes, y tres tardes enteras.

Nuestra forma de trabajo en investigación y desarrollo, como la experiencia que viven los estudiantes en sus carreras de grado y posgrado, es similar a la de otros centros del mundo, sean estos las universidades de EEUU, Inglaterra, algunas ¨Ecole¨ francesas, etcétera. Las dos condiciones, dedicación full time y la existencia de un campus que junta en un mismo entorno a los estudiantes con los científicos y tecnólogos, y sus laboratorios de investigación y desarrollo (no necesariamente viviendo en el campus aunque muchos estudiantes e investigadores lo hagan), ciertamente son características distintivas del IB.

Inserción laboral

"Nuestro problema no es el del desempleo, sino el cómo atraer a más jóvenes a un área estratégica y cuya demanda es mucho mayor que la que podemos satisfacer con nuestros egresados actuales. Sólo una universidad grande de Brasil forma del orden de 2000 doctores por año en ciencias, ingeniería, humanidades. El CONICET ofrece 500 nuevos puestos por año y exige un doctorado como condición de ingreso, y no puede llenar esas vacantes. Si hay algo que la crisis actual, quizás coyuntural, puede hacer, es tal vez cerrar un poco la gigante demanda que el mundo desarrollado ha planteado a nuestros jóvenes. Quizás es esta una oportunidad para que más de ellos se decidan a quedarse en nuestro país, y otros regresen de la diáspora. Yo soy muy optimista. Creo que los desafíos, y las oportunidades, son enormes".

La mirada de los alumnos

Ante la pregunta de si cree que el Balseiro crea una "elite científica", Balseiro responde: "Creo que los estudiantes se sienten orgullosos de poder llegar a ser investigadores, tecnólogos y científicos, una carrera en la cual el reconocimiento público es palpable. También orgullosos de pertencer al IB, a sus tradiciones. Pero de ninguna manera somos una elite, no transmitimos esa idea a nuestros estudiantes, y dudaría que eso fuera, al menos en un sentido global, lo que ellos sienten".

Para leer la entrevista completa hace click aquí.



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