Friday :: 29 / 08 / 2014

AdemásEMPLEO | BUSCÁ TU CARRERA | BLOGS | CURSOS | REGISTRO | MAPA DEL SITIO

Noticia

Sobre el crecimiento de las ciudades


ImprimirImprimirEnviar a un amigo EnviarPDFPDF

Quizás la referencia a un crecimiento equilibrado de las ciudades no resulte la mejor expresión para indicar, con mayor precisión, un crecimiento ordenado. El tejido social se encuentra intrínsecamente unido al tejido urbanístico, de manera tal que, las comunidades y sus espacios se extienden conformes a todos los sentidos que implican sus aspectos sociales.

Sin embargo, esta extensión, sin demasiada certeza en cuanto a su evolución, no deja de permitir el trazado de ciertos planeamientos y normas que ordenen un adecuado crecimiento propio de las características de cada ciudad.

El arquitecto Gustavo Dieguez, docente-investigador de la Universidad de Palermo (UP),  al ser consultado por Universia, sostuvo que "en principio, la garantía del equilibrio en el desarrollo urbano debería ser ofrecida por las diferentes instancias de la normativa urbana. Aunque parezca una afirmación de absoluta autoevidencia, debe admitirse que en la actualidad las normativas no están en la plenitud de su ejercicio y que en ese terreno todavía queda mucho por recorrer. Buenos Aires, por ejemplo, no tiene en este momento un plan de crecimiento, más concretamente, una imagen futura de sí misma".

Considerando la pérdida de ciertos valores propios de una ciudad, Guillermo Tella, arquitecto y docente-investigador del Instituto del Conurbano (ICO)  de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), en diálogo con Universia, señaló que desde la comunidad local "pareciera emerger a gritos una consigna: el derecho a la centralidad, al uso y al goce de los centros urbanos, con toda la riqueza social, cultural y económica que ostentan. En esta línea, debe fomentarse un carácter inclusivo, con nodos urbanos que tiendan redes de contención, fortalezcan relaciones de vecindad, ofrezcan nuevas oportunidades a la población y recuperen valores sociales perdidos".

Siguiendo este criterio, el concepto de equilibrio de la ciudad debería, entonces, relacionarse con el acceso equitativo a los beneficios urbanos, desde los servicios, pasando por la educación y hasta el entretenimiento. "En este sentido, cada ciudad tiene sus propios desafíos a superar ya que todas las ciudades tienen lugares muy diferentes entre sí en cuanto a la disponibilidad de beneficios urbanos. De cualquier modo, para muchos barrios de nuestras ciudades el equilibrio pasa básicamente por contar con agua corriente, cloacas, servicio regular de transporte público, terrenos ambientalmente seguros para construir casas y espacios públicos suficientes y adecuados. Parece obvio, pero no lo es", advirtieron a Universia, el arquitecto Miguel Irigoyen, Decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y el arquitecto Diego Valiente, docente-investigador de la misma casa de estudios.

Obstáculos para el crecimiento equilibrado

Debido a que los procesos de crecimiento de una ciudad suelen producirse de manera desordenada e imprevisible, ciertas nuevas tendencias que se presentan en el escenario metropolitano exceden, incluso, la posibilidad predictiva de la ciencia urbanística. En este sentido, Tella indica que "las enormes desigualdades sociales y urbanas al interior de la ciudad tienden a rever las tradicionales relaciones entre centro y periferia, principalmente, a partir de procesos de periferización de áreas centrales y de centralización de áreas periféricas. Es decir, que encontramos rasgos propios de la periferia instalados en el mismo centro, y atributos del centro tomados por la periferia".

La ciudad como el espacio de asentamiento de las sociedades humanas padece de los mismos problemas y conflictos de los miembros que la forman, entre ellos, la cuestión económica, el derecho de propiedad y el ordenamiento urbano. Desde la UNL afirman que "el mayor obstáculo para el crecimiento equilibrado de las ciudades es la distribución regresiva del ingreso que caracteriza a nuestra sociedad y que genera continuamente pobreza, exclusión y frustración personal. El segundo es la prioridad otorgada al derecho de propiedad de la tierra sobre la función social de la propiedad, que va en paralelo con la desvalorización de lo público y del espacio público. El tercero es la poca o nula importancia del ordenamiento urbano y territorial en la agenda social, y por lo tanto en la agenda política, como un instrumento básico para avanzar hacia un desarrollo social equitativo".

Continúa


Fuente: Nuestras Noticias UTN





RSS   


Comentarios para esta noticia

 

Publicidad