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Proponen un equipo de protección para obreros

Egresados de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la UNC desarrollaron un sistema que minimiza los riesgos para los trabajadores de la construcción. El dispositivo fue ideado para evitar caídas y golpes, así como daños respiratorios y auditivos.


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Falta de medidas de prevención, incumplimiento de las normas de seguridad, distracción, negligencia y hasta fatalidad. Cada vez que se produce un accidente entre los operarios de la construcción se recurre a explicaciones y argumentaciones de todo tipo. Lo cierto es que, de la mano del crecimiento de este sector en el país, los incidentes, desmoronamientos y caídas se transforman en algo casi cotidiano.


Ante esta realidad, Marcelo Embrioni y Germán Rodeyro, diseñadores industriales egresados de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), desarrollaron el Equipo de Protección Personal (EPP), un dispositivo pensado para poder llevar a cabo las distintas tareas que demanda el trabajo de la construcción. El proyecto, dirigido por Daniel Capeletti, fue presentado como tesis en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño.

"Ya sea por invalidez o porque el ámbito de trabajo deterioró progresivamente su salud, un obrero se retira, en promedio, a los 45 años", señala Rodeyro e indica que la mayoría presenta lesiones musculares y cutáneas, distintos grados de sordera o afecciones pulmonares crónicas.

"Al plantear el problema, lo primero que hicimos fue analizar las diversas etapas que implica el proceso de edificación", explica Embrioni, quien agrega que, sobre la base de esa información, determinaron qué medidas de seguridad colectivas e individuales deben adoptarse y precisaron cuáles son útiles para cada etapa.

Los diseñadores dirigieron sus esfuerzos hacia los elementos de protección individuales y, tras examinar cada uno en diferentes situaciones de trabajo, encontraron que todos presentaban riesgos para el obrero.


Diseño superador


El principal problema detectado fue la cantidad de herramientas que utilizan los operarios (cascos, auriculares, arneses y correas), que se superponen y hacen que trabajen incómodos, lo que no favorece a la seguridad laboral. Por esa razón, los diseñadores decidieron que el eje de su propuesta fuera la integración de los distintos elementos de protección en un sólo equipo, que facilita el desarrollo de la tarea.

Para alcanzar ese objetivo, proyectaron un casco (equipo superior) que resguarda la nuca y combina protección ocular, auditiva y respiratoria. "Además, incluimos una mentonera porque los cascos actuales tienden a caerse o generan esa sensación cada vez que el obrero se inclina", apunta Rodeyro, y argumenta que muchos accidentes ocurren "porque el trabajador, por un acto reflejo, intentar sujetarlo y pierde el equilibrio".

La mentonera, a su vez, contiene un barbijo que puede desplegarse para proteger la boca y las fosas nasales, de modo que el operario lo utiliza sólo cuando lo necesita. Lo mismo ocurre con la protección visual, que se guarda en el interior del mismo casco.

Frente a los problemas que surgen de la exposición a los rayos ultravioletas y el calor, los diseñadores dotaron al casco con pequeñas caladuras que facilitan la ventilación. También lo construyeron con tres puntos de apoyo craneal para hacerlo más cómodo y evitar que los obreros coloquen gorras o remeras bajo el mismo.

El equipo inferior, por su parte, fue concebido como un sistema de protección más que de higiene, como usualmente se piensa la ropa de trabajo. Construido con tela reforzada, cuenta con zonas acolchadas para preservar las partes del cuerpo que se encuentran más expuestas a golpes y esfuerzos (hombros, codos, rodillas, y zona lumbar y abdominal).

Asimismo, a la altura del pecho y también en la espalda, el equipo cuenta con un arnés especialmente diseñado por Embrioni y Rodeyro que permite sujetar con una cuerda al operario para que realice trabajos en altura sin correr riesgos. La incorporación del arnés a la indumentaria hace que el obrero se despreocupe de su colocación y ajuste, a la vez que le otorga mayor vida útil a la pieza al evitar su contacto con agentes erosionantes, como arena o tierra.


Costos y beneficios


Con cada uno de los detalles de su proyecto, los diseñadores intentaron cumplir dos fines. "Por las innovaciones que hacemos en materia de seguridad, consideramos que nuestra propuesta es viable económicamente", indica Embrioni, y agrega que también intentaron generar conciencia de que es más rentable que un obrero se jubile a los 60 años que a los 45. "Buscamos aplicar el concepto de trabajo como una herramienta para dignificar a la persona y no para perjudicarla", añade Rodeyro.


Fuente: Prensa UNC


Fuente: Prensa UNC





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