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La Bahía de San Julián, en la mira de los científicos

      

Un grupo de científicos de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) ideó un proyecto de gestión integrado que busca la conservación y protección del ecosistema de la Bahía de San Julián, un sitio aún a salvo de la contaminación pero con un potencial riesgo ambiental sino se toman medidas de prevención.

Se trata de una entrada de mar profundo situada en la localidad de Puerto San Julián, entre Cabo Curioso y Punta Desengaño, en Santa Cruz. A pesar de estar considerada sin disturbios ecológicos en comparación con otros sitios de la costa patagónica, los científicos saben que es clave ahondar en la influencia que ejercen los factores bióticos y abióticos, como el ambiente marino, el terrestre y el socioeconómico.

La bahía mide unos 20 kilómetros de largo por casi 9 en su parte más ancha. Su interior concluye en un amplio saco fácil de divisar durante la marea baja. Las islas en su parte exterior constituyen el principal atractivo turístico y están pobladas por diversas comunidades de aves, principalmente por pingüinos y cormoranes. También habitan en ellas abundantes poblaciones intermariales de mejillones.

Justamente son estas islas el área que más preocupa a los investigadores de la universidad por la posible contaminación por efluentes domésticos, industriales y portuarios que nunca antes han sido estudiados, a pesar de que las áreas protegidas se encuentran muy próximas a la ciudad de San Julián y el Puerto, instalado en el centro de la Bahía.

"Se trata de un ecosistema complejo", según definió Héctor Zaixso, director del subproyecto denominado "Estudio de base para una gestión integrada de la bahía de San Julián" que recientemente, obtuvo el financiamiento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Banco Mundial y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial.

En el proyecto, colaboran investigadores de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral y también del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) que funciona en Puerto Madryn.

La idea es fomentar la elaboración de pautas para el uso sustentable de los recursos pesqueros indicando principalmente al marisqueo sobre bancos de mejillón y a la pesca artesanal, como las principales actividades con mayores posibilidades de ser impulsadas.

No obstante, la información en torno a los bancos de mariscos es escasa teniendo en cuenta que carecen de evaluación y por ende, de un plan de manejo adecuado. La misma situación se repite con las colonias de aves que habitan en las islas internas.

Es que "si bien concitan el interés de los turistas y son fuente de ingresos para la localidad, no han sido reguladas en su uso, ni se ha medido la respuesta de los animales al disturbio de los visitantes", relató Zaixso.

De ahí la importancia de recurrir al uso de técnicas apropiadas para su conservación a través de criterios múltiples que pueden servir de guía para encontrar las soluciones pertinentes.

El cuidado ambiental no sólo implica el manejo y el mantenimiento de la calidad ambiental de las áreas protegidas de la bahía; sino que incluye una gestión pro-ambiental del puerto y de la ciudad.

Sobre todo en lo que respecta al manejo de los residuos, y a la protección de aquellos ambientes menos conspicuos, como las marismas que podrían facilitar el desarrollo de actividades tendientes a mejorar el nivel socioeconómico del lugar, como por ejemplo la acuicultura.

Las marismas son llanuras que permanecen inundadas una parte del año y son poseedoras de una abundante diversidad de animales. Representan el 50 por ciento de su superficie interior y pueden contribuir en forma significativa a la "salud" de la bahía de San Julián.

A partir de esta investigación el doctor Zaixo y los integrantes de su equipo de científicos, confían en el diseño de mecanismos que resguarden el medio ambiente a través de la elaboración de diversas alternativas que además de proteger la riqueza natural apunten al mejoramiento socioeconómico del lugar.

Sin embargo, un aspecto que preocupa a los investigadores es la contaminación por efluentes domésticos, industriales y portuarios que tampoco se han estudiado hasta ahora, a pesar de la inmediata vecindad de la ciudad con las áreas consideradas protegidas.

La mayor parte de esta información deberá ser obtenida a partir de campañas específicas, actividades de campo y reuniones con los miembros de la comunidad involucrados.

Entre ellos, a quienes representan las principales categorías socioeconómicas con intereses manifiestos o potenciales sobre el lugar. La obtención de esta información clave y el desarrollo de un modelo de gestión para la bahía es el objeto principal del presente subproyecto.


Fuente: prensa UNPSJB



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