Friday :: 18 / 04 / 2014

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Los universitarios abusan de la automedicación

Según un estudio de la UNNE, el 83% de los estudiantes consume fármacos sin prescripción médica. Son en su mayoría antiinflamatorios y analgésicos. Aseguran que es habitual pese al peligro para la salud. Una odontóloga de la UNLP atribuye el fenómeno a las costumbres que aparecieron con la crisis


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La ingesta de medicamentos sin intervención del médico parece ser una práctica habitual entre los estudiantes de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE). Según una encuesta realizada por un equipo de psicólogos, un 83% de los universitarios se automedicaban con frecuencia.

El relevamiento se efectuó el año pasado a 138 alumnos, de los cuales el 54% correspondía a la Facultad de Medicina. La idea del grupo era demostrar que incluso en la población universitaria donde los estudiantes reciben información respecto a los problemas que acarrea la automedicación, la problemática también existe.

Tal como expresaron los profesores de la casa de altos estudios, diversos estudios realizados en países tan distintos como España, Sudáfrica o EEUU también cifran entre el 40% y el 90% el número de episodios enfermizos tratados mediante la automedicación en esta población de jóvenes.

Sin embargo, las cifras obtenidas en la universidad están por encima de un estudio realizado en Buenos Aires por el Colegio de Farmacéuticos, donde se detectó que el 50% de la población tomaba medicamentos en forma incorrecta, lo que causaba el 5% de las internaciones hospitalarias y cerca de 10.000 muertes por año.

Ahora se conoció a través de la muestra compuesta por un 63% de estudiantes de sexo femenino y con una edad promedio de 23, que casi 9 de cada 10 universitarios consultados habían tomado medicamentos sin prescripción médica en el último mes en la ciudad de Corrientes.

De acuerdo con el estudio, las causas que motivaron el autodiagnóstico fueron la cefalea (61%) y síntomas gripales y febriles (26%). En tanto que los antiinflamatorios (61%) y los antibióticos (23%) resultaron ser los fármacos utilizados con más frecuencia.

Por otra parte, la encuesta arrojó otro dato sobre la actitud de los estudiantes: 6 de cada 10 consultados contestaron que esta práctica podía ocasionarles algún tipo de daño. Sin embargo, ante la pregunta sobre si lo volverían a hacer, el 96% contestó que volvería a automedicarse.

Asimismo, el relevamiento indicó que en la mayoría de los universitarios encuestados (92%) los padres también tenían el habito de la automedicación ya que hacían uso de fármacos similares a los que habían recetado los médicos con anterioridad.

"Todo esto hace pensar que los estudiantes creen estar capacitados para manejar el tema cuando el proceso es leve o ya conocido, usando fármacos que ya fueron prescritos. Sin embargo, la frecuencia de utilización de antibióticos sin prescripción médica (23%), es un punto negativo a considerar, ya que estos fármacos debieran ser utilizados únicamente bajo supervisión médica", destacaron los especialistas.

El mal de las drogas medicinales puede llegar a desencadenar consecuencias negativas que van desde la no curación hasta casos extremos, como la adicción, pasando por reacciones alérgicas, vómitos, diarrea, intoxicaciones y daños orgánicos.


Un fenómeno producto de la crisis

Para la titular de la cátedra de Farmacología y Terapéutica de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Zulema Casariego, "la crisis económica agravó el fenómeno de la automedicación y los estudiantes universitarios son un grupo que abusa de los tranquilizantes". Para esta profesora, el problema se enmarca en que el 60% de la población actualmente se quedó sin cobertura social.

Casariego explicó que el porcentaje de automedicados "ha crecido en forma alarmante" y puntualizó que el 50% de los pacientes que cuenta con obra social se automedica y el 55% de los pacientes que concurren al hospital público también".

Al parecer, según los cálculos de la odontóloga, los medicamentos más usados por la gente para automedicarse son las aspirinas, le siguen los antibióticos, los antinflamatorios y los tranquilizantes que algunas farmacias venden sin la prescripción médica.

Incluso Casariego agregó que también confluyen, para aumentar el fenómeno, otros factores como la falta de conocimiento de las personas respecto de la necesidad de la consulta médica, la falta de tiempo, o la no consulta como una defensa personal para mantener su patología bajo privacidad.

"No todos los organismos son iguales y responden de distinta forma. Es por ello que, ante un síntoma similar, la gente ingiere un medicamento que antes le habían suministrado a un amigo familiar o vecino, pero la causa de la dolencia puede ser distinta", dijo Casariego.

Por su parte, el médico Ricardo Herrero, especialista en gastroenterología del Hospital Santojanni, destacó que "automedicarse es también continuar recibiendo medicamentos sin el adecuado control, es una situación riesgosa cuando se supone que el producto a utilizar es inócuo".

En este sentido, el profesional puso hincapié en los riesgos de un consumo desequilibrado de aspirinas, uno de los fármacos más difundidos por su capacidad para disminuir la temperatura del cuerpo (antitérmico), la de combatir el dolor y la inflamación (analgésico y antiinflamatorio) y la de disminuir la coagulación de la sangre (anticoagulante), entre otras acciones.

Según Herrero, su consumo indiscriminado lleva implícito riesgos y, en el caso particular del aparato digestivo, es la aparición de hemorragias en la porción superior del mismo,es decir, pérdidas de sangre a nivel del esófago, estómago o duodeno.

"Se podría decir que casi la mitad de los pacientes que se internan con este tipo de trastornos tienen como factor causal la ingesta de aspirinas o cualquier otro medicamento analgésico o antiinflamatorio".

Pese a estas consecuencias, la idea del médico no es proscribir la aspirina, sino que su uso sea prudente y reservado "para aquellas situaciones en que realmente está indicada, en las dosis adecuadas y evitando sobre todo la automedicación, más aun si se tienen antecedentes de haber padecido o padecer trastornos estomacales".


Fuente: UNNE | UNLP | Hospital Santojanni


Fuente: UNNE | UNLP | Hospital Santojanni





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