Friday :: 19 / 12 / 2014

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¿Cuál es el liderazgo<br>de la mujer actual?

"Las mujeres sostienen la mitad del cielo". Con un proverbio chino se inició un seminario en el que seiscientas mujeres reflexionaron acerca de su liderazgo en la familia y el trabajo. El encuentro tuvo lugar en el IAE y contó con la presencia de Valeria Mazza, Clarisa Lifsic de Estol y Paola Delbosco, entre otras


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Lejos quedaron aquellas épocas en las que la única opción viable para una mujer era el matrimonio y los hijos. Si bien no se trata de negar el aspecto fundamental que posee el desarrollo de un proyecto familiar tanto para el hombre como para la mujer, es cierto que, actualmente, las mujeres han adquirido un protagonismo relevante dentro de la vida pública y se han convertido en líderes de la cultura, la empresa, la universidad y la política, entre otros sectore.

Esta nueva situación genera preguntas y conflictos difíciles de resolver. La Escuela de Dirección y Negocios (IAE) de la Universidad Austral, junto con la Residencia Universitaria La Ciudadela, organizaron un seminario para reflexionar sobre el nuevo liderazgo femenino en la familia y en el trabajo.

Si de algo las mujeres no pueden jactarse es de su capacidad de guardar silencio. Dos o más mujeres reunidas pueden generar un bullicio similar al de una hinchada de fútbol. Y en este caso no eran ni dos, ni tres, sino seiscientas las que, paradójicamente, guardaron silencio durante la mañana del sábado último en el auditorio del IAE.

No estaban amenazadas, ni mucho menos amordazadas, simplemente, querían escuchar y aprender de los testimonios de las expositoras del seminario en el que relataron su experiencia como líderes del mundo académico, de la cultura, de los medios de comunicación, del arte, de la política, pero, sobre todo, de la familia.

Los paneles y conferencias giraron en torno de dos ideas clave: el aspecto fundamental de la familia, por un lado, y el enriquecimiento del ámbito público a través de la acción de la mujer, por otro.

Desde el principio se dejó en claro la importancia fundamental de la familia y la maternidad en la vida de la mujer. "Las mujeres sostienen la mitad del cielo", sostuvo Silvia Torres Carbonell, Directora del Centro de Entrepreneurship del IAE, en el inicio de la conferencia inaugural citando un proverbio chino. "No podemos, por nuestro trabajo profesional, dejar de sostener el cielo que nos corresponde: la familia", recalcó.

"La maternidad es el mejor master. No implica renuncias, sólo ganancias que valen la pena", afirmó María Gattinoni de Mujía, abogada y directiva de la Universidad Austral. A su vez, llegado el turno de Graciela Barbadillo, la bailarina del Teatro Colón valorizó el trabajo de amas de casa, "el lugar natural de la mujer es la familia. Si somos profesionales dentro de casa, debemos ser profesionales también en el hogar".

Más tarde, Clarisa Lifsic de Estol, Presidente del Banco Hipotecario, confesó que para ella "la prioridad número uno es la familia hasta el número 1000" y enfatizó que "una persona no es completa sin una vida familiar".

Durante el coloquio informal que mantuvo Valeria Mazza con el público, la ex modelo y ahora empresaria madre de tres hijos, recalcó el valor esencial que posee la familia en su vida y sostuvo que "nunca me pregunté donde hubiera llegado si no hubiese dejado mi trabajo por mi familia. No me lo pregunto porque no me interesa, estoy donde y con quiero estar".

El feminismo radical plantea que la única forma de lograr la igualdad entre hombres y mujeres es que ellas dejen de lado su aspecto femenino y actúen como varones, al menos, dentro del ámbito público.

Las mujeres reunidas el sábado en el IAE se encargaron de echar por tierra esa idea proponiendo un enriquecimiento de lo público a través de lo propio del ser femenino.

"La mujer debe llevar sus valores desarrollados en lo privado al plano de lo público. Se trata de pasar a lo público no actuando como hombres, sino como mujeres con todas las letras", sostuvo Torres Carbonell.

Clarisa Lifsic se dedicó a romper mitos sobre la mujer y, entre ellos, recalcó que "es mentira que las mujeres para triunfar deben ser como hombres. La diversidad amplía las soluciones. No tenemos que perder nuestra parte femenina".

No se trata de adquirir virtudes masculinas sino de profundizar las femeninas. Ana Giesso, vicepresidenta de la empresa Giesso, sostuvo al respecto que "se puede ser fuerte y, a la vez, seguir siendo buenas".

Paola Delbosco, doctora en Filosofía y docente investigadora del IAE planteó este enriquecimiento como un desafío de las mujeres que "deben insertarse plenamente en el mundo laboral y familiar sin perder nada de aquello que las hace femeninas".

Tal vez, allí, en ese posible enriquecimiento de lo público a través de virtudes esenciales de la mujer se encuentre la clave de su liderazgo. En la afirmación de aquello que las define como mujeres y en su aplicación de esas capacidades al mundo laboral. ¿Cuáles serían, entonces, esas aptitudes que pueden enriquecer la vida pública?

La intuición, la capacidad de realizar varias tareas al mismo tiempo, la disposición permanente para colaborar, la preocupación sensible por las personas, el dotar de sentido las actividades rutinarias, la aptitud de diferenciar lo esencial de lo periférico, la capacidad de conciliación y de escucha y demás. Estas ?y otras no mencionadas- no son más que características propias de la maternidad.

"La maternidad genera capacidad de conducción, de generación de un clima de armonía en el que las personas puedan desarrollarse", dijo Torres Carbonell. En la misma línea, Clarisa Lifsic sostuvo que "la mujer es quien ejerce el liderazgo en su familia".

Sobre el final del seminario, se retomó la importancia de la integración entre varón y mujer, prestándole atención al rol del varón. "La mujer, como cuidadora de la vida y de las personas, debe cuidar la identidad del varón. Nosotras hemos crecido mucho y hasta incluso podemos asumir roles masculinos con mejor solvencia. La amenaza es que la mujer tiene la tentación de valerse por sí misma porque cree ?ingenuamente- que sola lo puede todo. Debemos, entonces, cuidar la identidad del varón para evitar que ellos sientan desdibujada su función en la familia y el trabajo", concluyó Paola Delbosco.


Fuente: Prensa UNLP





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