Thursday :: 23 / 10 / 2014

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¿Qué son las tormentas solares?

Las explosiones observadas en el Sol semanas atrás, las más intensas desde que se tiene registro, acapararon la atención de astrónomos y científicos, pero también despertaron curiosidad y temor en la sociedad


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Los últimos días de octubre y primeros de noviembre, nuevamente el Sol concitó la atención de la mayoría de los medios de comunicación. Sus fuertes explosiones cautivaron a los científicos y generaron un gran interés en el resto de la sociedad, un poco por simple curiosidad y otro tanto por temor a efectos negativos en la salud. Y si bien el 4 de noviembre tuvo lugar la mayor explosión registrada hasta el momento, los habitantes de la Tierra pueden dormir tranquilos, o en todo caso, tomar sol con las mismas precauciones con que lo venían haciendo: estas explosiones o tormentas solares no representan ningún tipo de peligro para la vida humana. El rey astro ha tenido, tiene y tendrá este tipo de comportamientos.

¿Por qué se producen?

En líneas generales, este fenómeno se produce por la misma actividad turbulenta del Sol, y se registra en zonas que los astrofísicos llaman "manchas solares", que son regiones del Sol con alto campo magnético. Las explosiones, que por el momento no pueden ser anticipadas por los científicos, envían al espacio a velocidades altísimas una lluvia de partículas cargadas eléctricamente (electrones, protones y diferentes tipos de iones) que interactúan con la magnetósfera, es decir, el campo magnético terrestre. Según hacia dónde se produzca la explosión van a dirigirse las partículas ionizadas que despiden. En las últimas semanas, dos de las tres grandes explosiones estuvieron dirigidas hacia la Tierra, no así la ocurrida el 4 de noviembre. Unos días después de que se producen las explosiones, estas partículas llegan hacia nuestro planeta y son desviadas por la magnetósfera, lo que en algunos casos provoca un fenómeno visual impactante: las auroras boreales, que pueden verse principalmente en el norte de Canadá, Alaska y Noruega.

Resulta difícil establecer una comparación de la intensidad de estas explosiones solares con algunos parámetros conocidos en la Tierra. Sin embargo, podría estimarse que representan la totalidad de la energía que consume la humanidad en cientos de millones de años, o cientos de millones de bombas de hidrógeno.

Actividad solar

Estas fuertes erupciones del rey astro son consideradas inéditas por los científicos, ya que se producen a sólo tres años y medio después del último máximo de su ciclo de actividad, aunque aclaran que no está fuera de los márgenes de normalidad. Cada 11 años, el Sol llega al máximo de su ciclo de actividad y es cuando por lo general se producen las mayores explosiones y pueden verse más regiones de manchas. En este ciclo también hay períodos de quietud, donde su actividad es menor.

Iván Bustos Fierro, del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de Córdoba, señala que el interés científico de estas explosiones se basa en que al ser el Sol la estrella más cercana a la Tierra, "es la que se puede estudiar con detalle y eso nos ayuda a entender también las otras estrellas". La rama de la astronomía dedicada al Sol es la heliofísica, una ciencia que cuenta con la tecnología suficiente para medir estas explosiones sólo desde hace algunos años. "Por eso se aclara que estas explosiones son inéditas desde que se tiene registro. Si algo parecido ocurrió anteriormente, no lo sabemos porque no existía la tecnología para medirlo", agrega el astrónomo. Actualmente, el Sol es observado por el satélite Soho, que en 1995 fue lanzado conjuntamente entre la NASA y la Agencia Espacial Europea.

¿Cómo nos afecta?

Como se explicó, las partículas despedidas por las explosiones son desviadas por el campo magnético terrestre, lo que evita cualquier riesgo para la salud humana. Sin embargo, esta cobertura magnética no es infalible y algunas partículas solares muy específicas pueden ingresar al campo magnético de la Tierra, produciendo otro fenómeno conocido como tormentas geomagnéticas, lo que puede llevar a inutilizar satélites, dificultar la navegación aérea, e interrumpir las comunicaciones de radio de alta frecuencia durante horas. Problemas en la comunicación con teléfonos celulares y a través de satélites; y también en las redes eléctricas del norte de Estados Unidos y de Canadá fueron algunos de los problemas reportados en las últimas semanas por esta causa.

Este campo magnético no debe confundirse con la protección que nos brinda la atmósfera contra los rayos x, gamma y algunos ultravioletas que son altamente nocivos para la salud, y que permiten la vida terrestre. "No es necesario que se produzcan grandes explosiones: el viento solar que llega permanentemente a la Tierra sería suficiente para eliminar la vida humana. Sin la magnetósfera no podríamos vivir", explica Bustos Fierro. El astrónomo aclara que algunas de las noticias alarmistas que se han difundido, en el sentido de que hay que extremar las precauciones para exponerse al Sol luego de estas explosiones "no tienen ningún fundamento científico".

Prensa Universida Nacional de Córdoba


Fuente: Prensa Institucional UNLMás información:conciencia@unl.edu.arwww.unl.edu.ar





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