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Cómo los docentes pueden activar el deseo de aprender en los alumnos

      
Fuente: Shutterstock

La experta en innovación educativa y docente de la Universidad Complutense de Madrid, María Acaso, creó el concepto rEDUvolution, que implica transformar los espacios educativos a través del Art Thinking, una metodología que propone motivar a los estudiantes despertando su curiosidad. ¿Cómo se logra? Te lo explicamos a continuación.



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Qué es rEDUvolution

El concepto refiere a transformar la educación desde el arte, priorizando la creatividad sobre el conocimiento de la materia, el cual es importante pero no asegura una pedagogía que impacte sobre la mente de los estudiantes. Para lograrlo, las docentes españolas María Acaso y Clara Megías, diseñaron la metodología de Art Thinking que implica enseñar cualquier asignatura a través del arte. Su fundamento es que “la escuela mata la creatividad”, manifestó María Acaso en una entrevista realizada por El País de Madrid.

Esta afirmación surge de la insistencia de la escuela por utilizar mecanismos de memorización que desarrollen competencias en matemáticas y ciencias duras, dejando de lado la música o el dibujo que activan la creatividad porque despiertan interés cuando se aplican en distintas áreas.


Pilares de rEDUvolution

  • Los estudiantes no aprenden necesariamente lo que enseñás.
  • Las dinámicas de poder deben cambiarse (evitar clases magistrales).
  • El salón de clase tendrá que habitarse (logrando un espacio cómodo que genere sentido de pertenecía).
  • Las simulaciones darán paso a la experiencia (integración constante de la práctica).
  • Las evaluaciones se reemplazarán por investigación.

 

Art Thinking: una metodología para revolucionar el aula

Entendiéndose como la aplicación del arte para aprender cualquier asignatura, el Art Thinking utiliza distintas dinámicas, imágenes, objetos y performances. Se basa en evidencias científicas sobre las formas en que el cerebro absorbe los conocimientos (neuroeducación), siendo clave la generación de emociones para despertar la curiosidad que mantendrá la atención del estudiante durante toda la clase.

La metodología se inclina por el análisis, la investigación y el cuestionamiento de las certezas, centrándose en el proceso creativo y el descubrimiento en vez de aceptar lo que se aprende, tratando de retenerlo para aprobar un examen pero olvidándolo apenas se entrega la hoja. Es indispensable que se redefina el concepto de creatividad para el siglo XXI, comprendiéndolo como la conformación de nuevas ideas a partir de ideas ajenas. El eje estará en cómo se combinan cosas ya inventadas para lograr una vertiente distinta.

 


Diferencias entre pedagogía tradicional y Art Thinking

La metodología de aplicar el arte para enseñar distintas materias, intenta fomentar el placer de aprender para lograr naturalmente la constancia y el esfuerzo del estudiante. Contrariamente, la pedagogía tradicional se vincula con el dolor, el aburrimiento y la incomodidad porque el conocimiento se adquiere mediante mecanismos que activan la ansiedad o el miedo a ser evaluado.

Una de las grandes dificultades que presenta la enseñanza actualmente, es que los planes de estudio que forman docentes, no se adaptan a la realidad actual. El profesor del siglo XXI necesita aprender a motivar a los alumnos despertando su curiosidad desde el extrañamiento. Para eso, debe incorporar elementos en su clase que llamen la atención por su rareza con relación al contexto del aula.


Cómo implementar Art Thinking en la clase

Cuando los niños pequeños realizan distintas actividades, forman circuitos neuronales que se mantendrán o desaparecerán de acuerdo al interés que generaron y cuán significativas fueron para su cotidianidad. Las actividades que nos parecen aburridas, difíciles o de poca relevancia para nuestra vida, tienden a diluirse y esto se traslada a los exámenes.

Un estudiante puede aprobar un examen porque se activan los circuitos necesarios para eso, pero si no establece una conexión personal, estos circuitos se desvanecerán y una buena calificación no será sinónimo de aprendizaje. La clave entonces, es lograr que el proceso sea significativo para el estudiante, se repita frecuentemente entrelazando conceptos vistos con anterioridad y fundmanetalmente, que la clase comience con un elemento provocador.

El elemento escogido podrá ser una frase, un dibujo, una canción, un objeto, un pensamiento, un video, una representación o cualquier situación que despierte la curiosidad. Es una manera de garantizar la atención del estudiante que intentará realizar una conexión entre el elemento que en primera instancia parece fuera de contexto, con el tema de clase que se desarrollará ese día.

Otro consejo que María Acaso brindó en una entrevista brindada al Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey en México, es nombrar las clases. Es un primer impulso para traer la creatividad al aula, haciendo que el título otorgado sea tan interesante como las nomenclaturas que se utilizan en la publicidad. En la misma entrevista expresó: “Si tú le dices a alguien “Pedagogía sexy”, te hace pensar qué significa. Entonces funciona el extrañamiento, y a partir de ahí ya empieza el conocimiento. Si yo llamase a una conferencia Estrategias metodológicas para la educación del siglo XXI todo el mundo estaría durmiendo”.





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Agustina Ciancio

Agustina Ciancio

Licenciada en Ciencias de la Comunicación, inclinada hacia la búsqueda de oportunidades para fomentar la ciudadanía informada.

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