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Docentes: 15 formas de dar feedback a los estudiantes

      
Fuente: Shutterstock

La retroalimentación o feedback entre docentes y estudiantes es fundamental para promover una actitud de “soy capaz de lograr esto”. Sin embargo, cuando no se cuenta con las técnicas adecuadas los estudiantes pueden percibir a la retroalimentación como una instancia negativa y sentirse frustrados cuando finaliza la clase. Para fomentar una experiencia positiva que mejore el desempeño estudiantil, el portal informED propone 15 formas de dar feedback a los estudiantes, que compartimos a continuación.



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¿Qué es la retroalimentación entre docente y estudiante?

Consiste en una respuesta verbal, escrita o gestual por parte del docente en relación al desempeño o comportamiento de un estudiante. Su objetivo es potenciar al estudiante para que obtenga buenas calificaciones confiando en sus capacidades para resolver un problema. Si la retroalimentación es negativa, el estudiante se desalentará y puede atenuar su esfuerzo desinteresándose por la materia o abandonándola.


 1. Énfasis en los aspectos positivos

La devolución sobre el desempeño debe basarse en lo que se está haciendo bien para propagar esa actitud. Aquello que se está ejecutando con imprecisión o de manera incorrecta, debe incluirse paulatinamente y con tono amable para que el estudiante crea en su capacidad de corregirse.


2. Pertinencia de la retroalimentación

Es imprescindible que el estudiante reciba un feedback en el momento más oportuno, por ejemplo, después de una evaluación. El resultado de la prueba será la excusa perfecta para ahondar en los temas que maneja a la perfección y los que requerirán más dedicación. Si se espera muchos días después de la evaluación, el estudiante no recordará por qué resolvió un ejercicio de tal manera u ofreció determinada respuesta.


3. Necesidades individuales

En un aula conviven distintos tipos de estudiantes y cada uno debe recibir un feedback que se corresponda a su personalidad para que el efecto sea positivo. Algunos precisarán un pequeño empujón para mejorar su nivel y otros deben ser tratados con extrema suavidad para presevar su autoestima.  


4. Preguntas de guía

Normalmente los estudiantes quieren saber cómo se está desarrollando su progreso, pero muchas veces los padres también solicitan una devolución. Existe una guía de preguntas que puede ayudarte a encontrar una respuesta para ambos y son sencillas de recordar.

En primer lugar, pensá en qué puede hacer el estudiante, qué será incapaz de modificar por sus características o cualidades, en qué nivel se encuentra respecto a sus compañeros y de qué manera podrá mejorar su desempeño.


5. Reuniones personalizadas

Organizá pequeñas conferencias de 10 minutos con cada uno de los estudiantes para que tengan la oportunidad de recibir atención personalizada sobre su desempeño. Los alentarás a monitorear su progreso y esperar ansiosos la próxima reunión para determinar si van por buen camino. Requiere una excelente gestión del tiempo por tu parte y es recomendable que lo hagas cuando el resto de la clase está trabajando de forma independiente.


6. Habilidad o conocimiento específico

Las reuniones o instancias de retroalimentación deberán centrarse en una habilidad o conocimiento específico para que los lineamientos a seguir sean claros. Tendrá una visión precisa de lo que se pretende mejorar, en lugar de una lluvia de ideas que refieran a temas generales.

Cada conferencia individualizada puede dedicarse a un aspecto particular para trabajarlo en profundidad durante el corto tiempo que podés dedicarle a cada uno porque generalmente las aulas son muy concurridas, sobre todo en colegios o universidades públicas.


7. Programación de reuniones

Una modalidad interesante de reunión, es aquellas previamente planeada y acordada con cada estudiante para obtener el máximo provecho del encuentro. Sentá el día y horario con antelación para comunicársela al estudiante, quien traerá preguntas escritas para despejar dudas sobre un tema específico o la evaluación que rindió la semana anterior.


8. Cuaderno de progreso

Destiná un cuaderno a registrar el progreso de los estudiantes, tanto a nivel general de la clase como a nivel particular, dividiendo el cuaderno en sectores individualizados. Allí anotarás comentarios semanales sobre cómo se está desempeñando, preguntas que te hizo para comprender sus intereses, problemas de conducta, resultados de pruebas, áreas que debe mejorar y temas que maneja correctamente.


9. Tomar notas

El estudiante deberá escribir los aspectos más relevantes de su devolución, incluso puede destinar un sector del cuaderno para tal fin. De esta forma, tendrá una visión de su progreso que podrá chequear globalmente cada vez que lo desee para repreguntar los aspectos que necesita profundizar.  

10. Lenguaje corporal

Controlar tus gestos y movimientos es fundamental para compatibilizar tus palabras con la proyección de tu cuerpo. Un ceño fruncido que denote preocupación puede enviar un doble mensaje al estudiante que está luchando con sus capacidades de resolver un problema. Si la situación es compleja o el desempeño es realmente malo, lo mejor es mantener una expresión neutral.


11. Detalles

Esforzarte para alabar los pequeños detalles que denotan una preocupación genuina del estudiante por cumplir con la materia y consigo mismo. Por ejemplo, seguramente tengas en la clase un estudiante que suele llegar tarde pero una semana logró estar a tiempo. En lugar de reprenderlo por lo que no hizo, reconocé su iniciativa por ser puntual e instalo a mantenerla, haciéndole notar que sus compañeros cumplen. 


12. Reconocimiento genuino

Los docentes que repiten “buen trabajo” aunque no se corresponda con el desempeño del estudiante, lograrán que catalogue la materia de “fácil” y apelará al mínimo esfuerzo. Las calificaciones deben ser genuinas, críticas y basadas en lo que el estudiante realmente puede mejorar de acuerdoa sus capacidades intelectuales y el contexto familiar en que está inmerso.


13. Feedback entre compañeros

Enseñales cómo realizar devoluciones entre ellos para que puedan ayudarse cuando la atención personalizada no sea posible. Las apreciaciones deberán estar exentas de juicios o asperezas personales y en su lugar, ser constructivas.

 Pueden utilizar notas de post it para registrar su evaluación sobre otro compañero y entregársela para pegar al final del cuaderno o guardar en un sobre. Incluso es posible implementar un sistema de tutorías de pares donde a un compañero le corresponda siempre el mismo estudiante y pueda estar al tanto de su progreso.


14. Segundas opiniones

Los comentarios de otro adulto son útiles para alcanzar una mayor objetividad en la retroalimentación. Pedirle a un director, otro docente o erudito en la temática que lea los ensayos y evaluaciones semestrales, entusiasmará a los estudiantes y te brindará más herramientas para trabajar en su proceso de aprendizaje. Incluso podés invitar a las personas que participaron para ofrecer un feedback presencial.


15. Comentarios de los estudiantes

Es importante que los estudiantes se sientan parte del proceso, involucrándose con su aprendizaje para desarrollar técnicas que le permitan mejorar el desempeño. Para ello, incentivalos a realizar comentarios sobre su propio progreso y aquello que vos podés hacer como docente para ayudarlos a elevar su nivel o alcanzar al resto de sus compañeros.




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