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19 tips para estudiar en verano

      
Fuente: Shutterstock

Asociamos el verano con diversión, playa, amigos y toneladas de tiempo para hacer lo que queramos. Sin embargo, los universitarios transitan esta época del año desde otro lugar porque comúnmente tienen que estudiar para los exámenes de febrero. Sabemos que es difícil concentrarse en los días lindos pero es necesario que generes una rutina de estudio si querés aprobar. Aplica estos tips para estudiar en verano y aprendé a balancear tus obligaciones para disfrutar de las vacaciones.



1. Comprar artículos de papelería que te gusten

Tener algo nuevo que adores usar para estudiar es una manera de mantener el entusiasmo incluso en los días sofocantes. Destiná un pequeño presupuesto a recorrer las papelerías de tu barrio para adquirir materiales que te inspiren, como un paquete de resaltadores, libretas de post it de distintos colores, clips con formas o hacer tus propios marcadores de libros.

Inlcuso si tu presupuesto es más elevado, podés conseguir una agenda divertida que utilices solo para organizar el estudio de verano, algunas vienen con consignas para realizar durante los descansos.


2. Generar una rutina de sueño

En verano solemos acostarnos y levantarnos más tarde, pero si tenés que estudiar es contraproducente guiarte por parámetros que no se ajustan a tus horarios de estudio. Configurá el despertador de tu celular para que suene a la misma hora de lunes a viernes, tomando como referencia las 8 de la mañana aproximadamente. De esta forma, podés acostarte relativamente tarde –a las 12 de la noche- y aún así dormir 8 horas diarias. Es un buen ajuste para un horario autogetsionado libre de clases y traslados.


3. Tomar agua y comer liviano

Tan simple como suena, si el ser humano debe tomar promediamente dos litros de agua por día, en verano es necesario aumentar esa cantidad para estar hidratado. Tené una botella a mano para beber mientras estudiás y no olvides ingerir alimentos livianos como carnes blancas, frutas, verduras, gelatinas, cremas, cereales o helados. Un asado cargado al mediodía no es una buena opción en un día de calor si tenés que sumergirte entre libros y apuntes.


4. Armar una tabla de horarios

Es fundamental que organices tus horarios de estudio porque las clases ya no forman parte del itinerario y la total libertad puede afectar tus tiempos cuando estás desprevenido. Balanceá el ocio con el estudio porque después de todo, sigue siendo verano y tu mente necesita relajarse para enfrentar el año con las energías renovadas.

Las hojas de cálculo de Excel son grandes aliadas a la hora de organizarte, podés utilizar varios colores para resaltar los descansos. Tratá de destinar las mismas horas de estudio para cada día, priorizando la mañana y la noche porque son los momentos menos calurosos.


5. Especificar tus actividades en el horario

En lugar de armar una tabla con generalidades como “estudiar matemática el lunes”, probá modificar el horario semanalmente de modo que tengas objetivos concretos para cumplir. Un ejemplo de ellos es “hacer ejercicios para los temas 2 y 3 de matemática entre las 8:30 y las 13:00 de lunes”.

Probá liberar los fines de semana y los viernes por la noche  para centrar tus esfuerzos en el resto de la semana, de modo que puedas disfrutar de unas merecidas vacaciones, aunque sea en pequeñas dosis.


6. Planear los periodos de descanso

 Incluso durante tu horario fijo de estudio, necesitarás descansar para mantener la mente fresca y maximizar su capacidad de absorción. Medí tu capacidad de concentración para actuar en base a ella, teniendo en cuenta que un largo periodo de atención (2.5 horas) requiere 30 minutos de descanso. Usualmente las personas mantienen una concentración sostenida por 1 o 1.5 horas aproximadamente, por lo cual el descanso será menor.

Utilizá ese espacio para cerrar los ojos, caminar o disfrutar de tu premio cuando hayas completado una meta. Tratá de acomodar el horario de modo que no queden más de dos franjas de estudio por día, por ejemplo, entre las 8:30 y las 13:00 podría ser el primer periodo y el segundo, entre las 18:00 y las 21:30, así el calor no perturba tu concentración.


 7. Concientizar a tu entorno

Pedí a tus padres que intenten no llamarte en determinado horario y explicale a tus hermanos chicos por qué es importante para vos salvar ese examen o curso así comprenden las razones por la cuales no deben molestarte a ciertas horas.

Podés compartir tus horarios de estudio en tu grupo de amigos de WhatsApp para evitar que se comuniquen contigo a esas horas, de modo que la cercanía del celular no sea un problema. Utilizá el mismo método con tu pareja o negocien para verse en los ratos libres entre franjas de estudio.


8. Preparar los materiales antes de empezar

Recorré tu habitación para encontrar todos los elementos necesarios apenas comience tu día. Lápices, marcadores, libros, repartidos de ejercicios, hojas en blanco para esquemas o cualquier material que precises deberá estar listo para su uso antes de que te sumerjas en el estudio, así no te distraerás buscándolos más tarde.


9. Experimentar con música

Mientras algunos estudiantes tienen dificultades para concentrarse ante la presencia de estímulos visuales o sonoros, otros pueden encontrar su motivación en la música. Lo más apropiado para evitar perder el hilo de lo que se estudia, es buscar enganchados en YouTube con canciones instrumentales, conciertos para orquestas o sonidos de la naturaleza que ayudan a relajarse y no poseen una letra cantada.

Podés ir más allá y aplicar tus notas de clases o temas que debés aprender en las canciones que vas escuchando, de modo que recuerdes los conceptos o fórmulas según las secuencias musicales. En este caso, las canciones funcionarían como apoyo para la memoria con el fin de maximizar tu capacidad al tiempo que mitigás el aburrimiento.


10. Cambiar de ambiente

Aprovechá los hermosos días de verano aunque tengas que estudiar, ya tendrás tiempo de encerrarte en tu habitación con una frazada sobre los hombros y tu taza de café. Si tu familia alquiló una casa afuera para pasar las vacaciones, extendé una manta en el jardín, conseguí un alargue que llegue hasta la corriente para cargar la compu antes de que se agote la batería y montá un campamento de estudio en la naturaleza.

En Buenos Aires también podés encontrar parques donde estudiar al aire libre, especialmente si no necesitás la computadora. La orilla de un lago, el patio de tu casa, la terraza de tu edificio o la pileta de un pariente, siempre habrá un lugar diferente en el que podés cumplir con tus obligaciones disfrutando de un ambiente en el que no podrías estar en invierno.


11. Utilizar materiales interactivos

Las nuevas tecnologías ofrecen variadas posibilidades de practicar online, arraigando nuevos conceptos en tu mente mientras te divertís probando las herramientas digitales. Buscá software novedoso para la materia que estudiás o plataformas online que contengan ejercicios como trivias de rápida resolución, simulaciones, experimentos o videos vinculados con foros de debate entre estudiantes, docentes y el resto de la comunidad educativa.


12. Emplear tarjetas dinámicas

Es un recurso para sintetizar lo principal de un tema en la menor cantidad de palabras que puedas, añadiendo dibujos y símbolos para que la tarjeta sea visualmente atractiva. Existen algunos programas informáticos para crearlas, que te harán más entretenido tu verano de estudio.


13. Armar carteleras

Si te gusta dibujar, hacer collage, diseñar símbolos o reunir fotografías, este método de estudio es ideal para despertar tu creatividad. Desarrollá un tema en carteleras que pueden ser cartulinas de colores con recortes o una libreta de post it adhesivos que podés ir colocando en la pared de tu habitación para darle forma y sentido a lo que estudiás.

 Organizarás los papelos como un diagrama, mapa mental o esquema gigante. Si tenés post it de distintos colores, podés utilizar cada uno con un significado distintos (causas, consecuencias, fórmulas, materiales de un experimento, etcétera).


14. Inventar mnemotécnicas

Constituyen técnicas de memorización para temas que precisan total exactitud, como una secuencia química o una clasificación. Creá tus propias técnicas valiéndote de canciones, adivinanzas, cuentos, palabras inventadas que reúnan las iniciales de tus amigos u otras formas de recordar. La ventaja del verano es que tenés más tiempo para ser creativo porque no vas a clase, lo que consume tiempo y energía.


15. Mirar la película de lo que estás estudiando

Buscá en Internet la película del libro que tuviste que aprender para literatura, es una forma de completar tu comprensión sobre los ejes principales y entretenerte al mismo tiempo. Podés hacerpop que presnetarás en conitos armados con papel e invitar a un amigo para ver la película. Acordate de tener a mano una libreta donde puedas anotar apreciaciones que vayan surgiendo para ayudarte con la comprensión del tema.

También podés utilizar este método para investigar un personaje histórico a través de la película sobre su biografía, aprender sobre ese tema de ciencia mirando un documental o incluso comprender los síntomas de un trastorno psicológico buscando películas alusivas. Afortunadamente, el cine dejó muy pocos sino ningún espacio sin investigar, por lo que podés encontrar filmografía de una inmensa variedad de tópicos.


16. Conseguir tu libro preferido en otro idioma

Visitá una librería de libros usados, comprá ediciones baratas de bolsillo o conseguí versiones digitales en Internet de tu historia preferida en el idioma que estés estudiando. Por ejemplo, si tenés un examen de inglés y tu libro favorito está en esa lengua, probá encontrar la versión original. Nada mejor para un estudiar un idioma que ponerlo en práctica.


17. Premiar tu esfuerzo

Seamos realistas: no es sencillo estudiar en verano cuando podés estar en la playa, en la pileta de un amigo o andando en bicicleta con tus primos. Una buena manera de mantenerte positivo es ofrecerte pequeños premios cuando alcanzás metas establecidas como terminar un tema, hacer tres ejercicios prácticos o concluir un par de páginas de resumen.

Los premios veraniegos pueden estar relacionados con tomar un helado, dar una pequeña caminata cuando baja el sol, armar una guerra de bombas de agua con tus hermanos, preparar una limonada fría o las actividades que te motiven y alivien la pesadez simultáneamente.


18. Estudiar con uno o más amigos

Invitá a ese compañero de clase con el que te llevás genial para repasar juntos. Antes de empezar, prepárense unas bebidas heladas y algún snack fresco como un sándwiches de atún o una ensalada de frutas para hacer una maratón de estudio. Comparen sus notas, háganse preguntas sobre el tema, elaboren cuestionarios escritos para el otro, discutan, realicen ejemplos de pruebas, armen presentaciones de prezi para exponer oralmente frente al otro y compitan por quién hace los mejores esquemas o finaliza más rápido un capítulo.

Pueden repetir la jornada semanalmente para ponerse a tiro con lo último estudiado o incluso agregar a más personas y armar un grupo de estudio con debates, cambio de roles (docente-alumno) y puestas en común con fechas establecidas, juntándose en distintas casas.


19. Alejar a la culpa

Muchos estudiantes que se ven obligados a rendir en verano sienten culpa por no haber aprobado en el año lectivo. Si bien muchas veces la situación responde a una falta de esfuerzo, también sucede que los universitarios priorizan materias que son más importantes para su carrera o simplemente la carga es demasiada para cumplir en tiempo y forma.

Lo que sucedió no se puede cambiar, pero sí podés transformar tu actitud en una positiva para que repercuta favorablemente en el examen. Pensá en lo bueno que está por venir, no te quedes enganchado a lo que no hiciste.


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Agustina Ciancio

Agustina Ciancio

Licenciada en Ciencias de la Comunicación, inclinada hacia la búsqueda de oportunidades para fomentar la ciudadanía informada.

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