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Docentes: estrategias para desarrollar las habilidades de comunicación oral en los estudiantes

      
Fuente: Shutterstock

Como explica en un artículo publicado por Edutopia la docente londinense, Amy Gaunt, comunicarnos verbalmente de manera correcta es una prioridad; se trata de uno de los mayores indicadores de éxito en la vida y es extremadamente importante en términos de empleabilidad. De hecho, según expresaron varios estudios de consultoras de empleo -y es algo que se puede ver en cualquier oferta laboral-, una de las habilidades blandas más demandadas en el mercado laboral es la comunicación. Pero lo más importante de todo es lo trascendental que es para el bienestar de la persona, ya que si los niños no son capaces de comunicar cómo se sienten o cuáles son sus sentimientos, probablemente tengan dificultades en su integración a la sociedad en su etapa adulta.

La docente explica que en su clase incluye el desarrollo de la oralidad en la estructura de cada lección y cada tema que da. Lo que hace es armar pequeños grupos de conversación donde los niños aprenden estrategias para comunicarse y luego deben aplicar las técnicas para discutir ideas sobre historia, geografía, resolución de problemas y explicar lo que están aprendiendo en matemáticas.      

A continuación, veremos cómo aplicarlo paso a paso.

 

Cómo insertar la enseñanza de la oralidad al aula

Para lograr esto, el primer paso consiste en aprovechar algo que se da naturalmente y que es difícil contrarrestar: el hecho de que los niños naturalmente están hablando permanentemente. Por lo tanto, partimos de la base de que conversar en clase no es algo que está por fuera y que si logramos que los niños discutan ideas entre sí llegarán a sus propias conclusiones al mismo tiempo que estimulan el pensamiento y aprenden.

Por lo tanto, enseñar oralidad esponerle una intención y guiar la charla de los alumnos. Cuando se arman los grupos de discusión debemos darles guías o sugerir temas de los cuales hablar, asignar roles y darles herramientas si es necesario.

 

Crear una guía de discusión

Elaborar una guía de discusión es una buena manera de comenzar a implementar una estrategia para el desarrollo de la oralidad. Esta guía te permitirá focalizar la conversación y asegurarte que se obtengan buenos resultados, y te permitirá con el tiempo añadir cada vez más temas sobre los que discutir.

Por lo tanto, concéntrate en crear una guía de discusión para tus estudiantes, muéstrales ejemplos de cómo deben hacerlo para que comprendan lo que es una buena y una mala discusión. A continuación, vemos algunos ejemplos de posibles guías de discusión que la docente creó:

  • Siempre respetar las ideas del otro
  • Estar dispuesto a cambiar de opinión
  • Llegar a un acuerdo de manera grupal
  • Debatir y construir a partir de las ideas del otro
  • Invitar a que otro participante del grupo opine realizando preguntas
  • Demostrar atención al compañero

 

Llegar a un acuerdo de manera grupal

Esta tarea es importante, ya que probablemente en un primer momento se atasquen en sus ideas y opiniones. Si bien no siempre lograrán llegar a un acuerdo de manera grupal, el hecho de intentarlo les enseñará a llevar adelante un flujo de discusión que les permita discutir de manera ordenada sabiendo que todos están de acuerdo con el hecho de que es posible cambiar de opinión a medida que la conversación transcurre; que pueden compartir sus ideas, que serán escuchados atentamente y que eventualmente llegarán a un acuerdo.

 

Controla que se cumpla con la guía

Asegúrate de que uno o dos alumnos cumplan el rol de detectives y que observen al grupo para que cumplan con la guía, pero también para que puedan reflexionar sobre los distintos puntos que se incluyen en ella.

 

Considera cómo armar los grupos

Dependiendo de la edad de los alumnos, piensa en cómo confeccionar los grupos. Pueden ser parejas, tríos o incluso en grupos de más personas. Si nunca trabajaron en grupo, asegúrate de enseñarles primero cómo hacerlo. Los grupos de tres personas (o más) son mejores para temas controversiales o que puedan presentar más de un punto de vista. Es importante que los participantes estén atentos a lo que dice el otro, que se acostumbren a mirar a los ojos a la persona que habla, que piensen el volumen de su tono de voz al expresarse y que siempre den al compañero el espacio suficiente.

 

Crea roles para la discusión

Los adultos asumimos roles durante una conversación de manera innata, pero si el grupo es de niños, será conveniente que primero expliques cómo llevar adelante una conversación ya que no tienen incorporados los posibles roles que se pueden presentar. En este sentido, un ejemplo para alumnos de primaria podrían ser los siguientes roles: comentador, desafiante y juez. Es importante explicar las características que tienen cada uno de estos roles, cómo actúan en una conversación y qué tipo de frases pueden utilizar si les toca asumir alguno de estos.

El comentador ayuda a aclarar las ideas qué intenta expresar uno de los participantes y pone ejemplos para que se entienda mejor.

El desafiante es el que cuestiona, el que busca debatir y agregar elementos a la conversación que ayuden a poner a prueba la idea o concepto que expresa el alumno.

El juez hace comentarios y preguntas sobre lo que dicen los participantes con la idea de resumir y asegurarse que lo que quiso decir la otra persona se entendió. Ejemplo de cómo podrían comenzar sus participaciones: “está bien si entonces digo que”, “estás queriendo decir que”, “no entendimos la parte de”.

A medida que la edad y la experiencia avanza puedes agregar más roles.

 

Trabaja en construir la confianza de aquellos alumnos más introvertidos

Con el paso del tiempo, esta dinámica de trabajo le da confianza al estudiante sobre cómo manejarse en una conversación. Para facilitar que un alumno comience una conversación o se exprese, una manera de ayudarlo es ofrecerle patrones preestablecidos para que los tenga en cuenta y pueda comenzar sin tener que pensar cómo empezar la oración. Dependiendo de la asignatura, algunos ejemplos podrían ser: “una similitud entre este texto y este otro es”, “en esta época”, “esta fuente es más importante porque”, “los resultados muestran que”, “observé que”.

 

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