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Dientes podridos


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"Morbi-mortalidad dental del grupo etáreo 60 años y más. Percepción de salud bucal y calidad de la atención odontológica recibida", es el título de la investigación que se realizó con acreditación de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE). El trabajo estuvo dirigido por el doctor Alfredo Gustavo Zurita y fue llevada a cabo por las docentes Nidia Tropeano, de la Cátedra Odontología Social y Comunitaria de la Facultad de Odontología, y Silvia D?Angelo, de la Cátedra de Salud Pública de la Facultad de Medicina.

"Queríamos ver cómo influía la percepción de la salud bucal y la satisfacción de la calidad odontológica en la morbi mortalidad dental de este grupo etáreo", señaló la doctora Tropeano. En este sentido, aclaró que morbi "es la enfermedad de la pieza dentaria, caries o enfermedad periodontal", mientras que la mortalidad "es la pérdida de la pieza dental".

Los resultados sorprendieron en cuanto al nivel de pérdida dentaria registrado. En la muestra, constituida por 250 pacientes, se halló un promedio de 22 dientes perdidos. De éstos, el 50% de los casos analizados se había extraído entre 20 y 32 piezas. "Esto demuestra que en muchos casos hay edentulismo (pérdida de piezas dentarias) total", mencionó la citada profesional.

Sobre sus causas, fue precisa. Por un lado, mencionó que, cuando se llega a cierta edad las personas piensan que deben perder los dientes por el solo hecho de alcanzar la vejez. Algo que no debería suceder si existiera prevención a edad temprana. "Con este concepto, llegan a la consulta solicitando tan sólo la extracción, dejando de lado cualquier tipo de tratamiento de curación", agregó.

En este sentido, reiteró que "la creencia es que no conviene arreglarse las piezas dentarias porque a la edad que tienen es normal y natural que éstas se pierdan. Frecuentemente  hay piezas dentarias que se pueden arreglar con tratamientos, sin embargo la demanda es la extracción".

Por otra parte, el factor económico juega un rol fundamental ya que es menos costosa una extracción que un tratamiento. "Si bien, la mayoría de los pacientes atendidos tiene obra social, muy pocos la usan dado los trámites, muchas veces engorrosos, que deben realizar para usar el servicio. Así, llegan a  los servicios de atención pública que, es sabido, se caracterizan por tener un perfil mutilante ya que la práctica odontológica prevalentes es la extracción dental. Como profesionales, es nuestra obligación trabajar en la prevención, a fin de mantener la salud", reflexionó la investigadora.

Datos. La población de estudio fueron las personas de 60 años y más de ambos sexos que concurrieron a la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional del Nordeste (FOUNNE) durante los años 2007 a 2010. La muestra de este estudio descriptivo quedó constituida por 250 pacientes de esa franja que asistieron por primera vez para atención a las cátedras de Clínicas de esa unidad académica.

Para la recolección de datos se utilizó la encuesta estructurada impresa del Boletín de la Oficina Sanitaria Panamericana 112 (3) de 1999 y la Escala de Calidad del Bienestar Autoadministrada (QWB-SA). Se recabaron datos de filiación (sexo, ocupación y nivel de instrucción), índice CPO-D que se obtiene sumando los dientes Cariados (C), Perdidos (P) y Obturados (O),  situación y necesidad de prótesis, calidad de la atención recibida en otros servicios de la ciudad de Corrientes y percepción del estado de salud bucal y de salud general.

En general, se trató de pacientes de clase media baja, alcanzando sólo el 38%  la finalización del estudio primario. El 20% trabajó, 61% fue jubilado, 12 % pensionado y 7% no trabajó nunca. No recibieron información del odontólogo sobre el tratamiento y cuidado bucal 139 (56%) pacientes. El 58% consideró que su estado dental compromete la nutrición, sin embargo 71% percibió que el componente salud bucodental es saludable, calificándola 59% como muy buena. Comparada su salud con personas de la misma edad 87% la estimó más o menos igual o mejor.

"El análisis del índice de CPO-D mostró que, indudablemente, el mayor peso está en el componente P, que corresponde a los dientes perdidos". Para dar cuenta de esta realidad, de los pacientes estudiados, el 60% asistió a la consulta por tratamiento mutilante (exodoncia), el 18% por tratamiento curativo y 2% para tratamiento preventivo. La enfermedad periodontal no fue relevante, ya que el índice de Russell evidenció prevalencia de la categoría 0 (ausencia de enfermedad).

El puntaje promedio de la Escala de Calidad de Bienestar Autoadministrada (QWB-SA) fue 0.484 (0: mejor estado de salud general 1: peor estado). Sin embargo, los problemas del componente de salud oral evidenciaron que 62% tuvo problemas al masticar adecuadamente su comida y al 60% le hizo falta algún tipo de dentadura postiza.

Propuesta. Evidenciada la situación de edentulismo en la tercera edad, tras la investigación sus autoras proponen la práctica de la odontología preventiva ya que consideran que el cuadro actual es reflejo de los que pasa en años anteriores. "Se deben instaurar la aplicación de métodos preventivos, incentivar al paciente a la consulta odontológica periódica, a limitar el daño ante la enfermedad del órgano dental con todo lo que dispone la odontología. Por ejemplo, la remoción  de la caries y la obturación correspondiente para devolver la función dental y no sólo recurrir, como única solución, a sacarse el diente enfermo", indicó Nidia Tropeano al resaltar que no "no existen programas preventivos para este grupo etáreo".

"Asimismo, habría que estudiar si  la pérdida dental podría estar influenciada por la demanda del paciente a la exodoncia para aliviar situaciones displacenteras como el dolor, la creencia socialmente aceptada de que el envejecimiento es sinónimo de edentulismo y de reemplazo de la dentadura natural por prótesis, sumado a un bajo nivel socioeconómico y a un perfil profesional de atención mutilante". "Investigar también, si el componente bucal de la  salud se considera importante como parte de la salud", señaló la mencionada profesional.

Salud bucal y salud general. La salud bucodental es un constituyente inseparable de la salud general, aunque las enfermedades dentales no ponen en peligro la vida, sí influyen psicológica y socialmente en la autoestima, la capacidad para alimentarse, la nutrición y por ende, afectan la salud. En esta línea, la Licenciada en Kinesiología Silvia D?Angelo comentó que "una buena dentadura ayuda a una buena alimentación dado que se puede ingerir una variedad de alimentos que ofrezcan los nutrientes necesarios al organismo".

Asimismo, dijo que una caries "puede llegar a generar enfermedades renales, o problemas a nivel cardíaco". Las pérdidas dentales, además,  afectan la articulación témporomaxilar. "Se genera un mal movimiento de la mandíbula, lo que a su vez provoca un desgaste diferente que puede ser la causa de inflamación de la articulación témporomaxilar, con los subsecuentes dolores musculares y cefaleas".

"El aprendizaje no necesita inversión. El servicio de odontología tiene que tener una parte destinada a la prevención donde se enseñe al paciente cómo cuidar la salud bucal con cepillado dental, flúor a edades tempranas y, sobre todo, sabiendo que se pueden conservar las piezas dentarias, con cuidados preventivos y tratamientos curativos", finalizó la doctora Tropeano.

Autroa del artículo: Laura Orgoñ.


Fuente: Prensa, UNNE. Realizá un paseo virtual por el stand de la UNNE enla feria de orientación vocacional Orienta.





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