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Causas y consecuencias de la crisis financiera


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Por Andrés Salama *

Causas

La actual crisis financiera mundial, al contrario de aquellas que surgieron en la década del 90 en los países emergentes (México, Este de Asia, Rusia), tuvo su origen en los Estados Unidos. La crisis se originó en las llamadas hipotecas subprime, y estalló el 9 de agosto de 2007, si bien sus causas surgen de años anteriores. Estas hipotecas son de un tipo especial orientadas a clientes con escasa solvencia, por lo cual tienen un riesgo de impago mayor al de los otros créditos.

Recordemos que tras el estallido de la burbuja de Internet en el 2001, muchos inversores se habían volcado a las propiedades, tradicionalmente vistas como las inversiones más seguras. En el caso estadounidense, además, la compra y venta de vivienda con fines especulativos estuvo acompañada de un elevado apalancamiento, es decir, con cargo a hipotecas que, con la venta, eran canceladas para volver a comprar otra casa con una nueva hipoteca, cuando no se financiaban ambas operaciones mediante una hipoteca puente.

El mercado aportaba grandes beneficios a los inversores, y contribuyó a una elevación de precios de los bienes inmuebles, y, por lo tanto, de la deuda. Así, se empezó a crear una burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos en los primeros años de ésta década. El escenario empieza a cambiar hacia el 2004, cuando la Reserva Federal empieza a subir las tasas para controlar la inflación. De una tasa del 1% en el 2004 se pasa a una tasa superior al 5% en el 2006.

Hacia 2005, los precios de las viviendas en algunas regiones de los Estados Unidos empiezan a caer y la burbuja inmobiliaria empieza a desinflarse (sin realmente todavía estallar). Todo esto hace aumentar la tasa de morosidad, y el nivel de ejecuciones, y no solo en las hipotecas subprime. La crisis sería una de las típicas de las que se leen en los libros de texto: cuando la situación económica es buena, los inversores están dispuestos a aceptar cierto riesgo. Al continuar el crecimiento económico, toman aún más riesgo. Pero cuando empiezan a haber indicios que la economía está por frenarse, se dan cuenta que tienen demasiado riesgo en sus portafolios, momento en el cual empiezan a deshacerse de sus activos más riesgosos, iniciando la crisis.

Para el 2006, la crisis inmobiliaria ya había llegado a la bolsa, y el índice bursátil de la construcción cayó un 40% ese año. Para mediados del 2007, el mercado empezó a darse cuenta que importantes entidades bancarias y grandes fondos de inversión tenían comprometidos sus activos en tales hipotecas de alto riesgo. A pesar de que las hipotecas de baja calidad estaban dentro de paquetes llamados CDO (por collateralised debt obligations) que supuestamente reducían el riesgo por estar diversificados y respaldados por activos físicos, el mercado empezó a entrar en desconfianza durante la primera mitad de este año.

Estallido

A fines de julio, dos fondos del banco Bear Stearns quebraron, pero el pánico entre los inversores se generalizó el 6 de julio, cuando la American Home Mortgage, el décimo banco hipotecario de los Estados Unidos, anunció su quiebra. Otra importante empresa financiera, Countrywide, quedó también al borde de la bancarrota. Esto impacto en todo el mercado, y particularmente en los hedge funds. Los hedge funds (entre los cuales se encuentran los de Bear Stearns, y uno de BNP Paribas que también anunció su quiebra), son instrumentos de inversión privados, que al estar desregulados les permite una mayor flexibilidad en el momento de decidir una estrategia.

Pero esto encierra también mayores riesgos, ya que en los fondos regulados, el apalancamiento no suele superar la tercera parte de los activos, mientras que en los hedge funds es ilimitado, y en algunos casos llegó a ser hasta cien veces mayor que el capital propio. A la fecha, la operación en muchos de los CDO esta suspendida, por lo que todavía no sabemos la cuantía de las perdidas que ha sufrido el mercado bursátil por ésta crisis.

En suma, esta situación provocó una repentina contracción del crédito y una enorme volatilidad de los valores bursátiles, generándose una espiral de desconfianza y pánico, y una repentina caída de las bolsas de valores de todo el mundo. Los inversores buscaron refugio en lo que sigue considerándose la inversión más segura, los bonos del tesoro de Estados Unidos, con lo que el resto del mundo empezó a sufrir una retracción de capitales.

Ante esta situación, los principales bancos centrales del mundo empezaron a asumir su rol de prestamistas de última instancia e inyectaron liquidez al mercado en valores de decenas de miles de millones de dólares. Para el viernes 17 de agosto, la crisis pareció haberse tomado un respiro, al revertirse la caída de las bolsas. Pero nadie puede asegurar que la crisis haya terminado.

Consecuencias

¿Cómo terminará afectando esta crisis a la Argentina? La respuesta más sencilla es que no lo sabemos, ya que la crisis todavía no terminó. Por lo pronto, los controles a la entrada de capitales especulativos que existen en la Argentina, nos han protegido un poco. En Brasil, en cambio, el real pasó de 1,84 por dólar a 2,12 en menos de un mes. Esto es un cambio brutal en los precios relativos y en los márgenes de ganancia.

En la Argentina de la convertibilidad, por su parte, una situación así ya hubiera creado una recesión, ya que la salida de divisas habría contraído brutalmente la oferta monetaria. El modelo presente de tipo de cambio mas o menos flexible con controles de capital (que fue inspirado por lo que hizo Chile en la década del 90, años en los que el país vecino tuvo su mayor crecimiento) parece mejor en esta situación, ya que permite que los humores del mercado impacten menos en el desarrollo económico.

Esto no quita que si la crisis sigue profundizándose esto no pueda tener consecuencias: por un lado, por la suba de las tasas que debemos pagar por nuestra deuda, por otro lado, si hay una recesión global, por una menor demanda de nuestros productos.

* El auto es investigador del Centro de Investigación y Medición Económica de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).


Fuente: Prensa Institucional UNL





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